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martes, 19 de febrero de 2013

el puño entre los dientes

martes, 19 de febrero de 2013

ilustro la tapa: Oscar Castelo
 Hace 50 años nacía "el puño entre los dientes" de Martín Campos, con ilustración de tapa y contratapa de Oscar Castelo y editado por Ediciones El Barrilete.

Martín Campos ademas de ser mi abuelo, fue uno de los integrantes a los principios de los 60 de la mítica revista Barrilete y supo integrar varios de sus informes.

Si algo supo en su escritura es apropiarse de la ciudad, en su versos explota, se desgarra Buenos Aires. Y junto a cada palabra, él deja su sangre como una marca imborrable en su alma.

Rafael Vasquez supo decir de el: Estamos seguros de algo. Que Martín Campos (...) nos está insultando por no poder estar aquí. Porque Martín sabe mezclar con igual pasión la alegría de la amistas y de la hombría y la nostalgia de este Buenos Aires nuestro." Presentación del libro "Cuando el Perro es uno mismo" en ausencia de mi abuelo que se encontraba en Italia, 18 septiembre de 1964.

poema I

Eras el ombligo
de un perro moribundo
en mitad del sendero azul que iba a la China.
Eras también el cascarón vacío
de una cucaracha vieja detrás de la cocina.
Eras la arrugada piel de mi rodilla,
el salto del grillo en el bolsillo izquierdo
y el Tarzán amarillo y verde
suplemento Crítica.
Eras el fantasma de Drake
agazapado en las persianas
y el ladrido de Bingo
junto al cartel con cara de ángel
de Ortiz presidente.
Eras la sal de la primera lágrima
en un rincón de la siesta.
El dolor de barriga
y las paperas.
Los soldaditos de plomo muertos
y el zumbido de la honda.
La primera puteada en el baldío
y un ojo azul y un dolor aquí,
donde nos nace el hombre.
La voz de Gardel trepando a mi ventana
 desdé el Parque Romano
y la flauta de un boliche
junto al Maldonado.
Eras la ampolla de un zapato de fútbol
y la ecuación de primer grado.
La primera hojita de afeitar gastada
en algo más que la punta de los lápices.
También el velorio primero
y el olor de las flores marchitas en el patio.
Eras la primera rabia
de haber nacido sin saberlo
y las primeras ganas de morir en una esquina.
La primera dirección de un clandestino,
el quejido, la vergüenza.
Eras el ombligo de la primera mujer.
El cascarón vacío de la nuez primera.
El bolsillo arrugado.
El fantasma.
La primera lágrima.
El latido primero de la siesta.

Yo te estuve esperando
y no viniste

Roberto Santoro - Martin Campos
Poema V

Y saltar,
y patear esa baldosa floja.
Y esquivar un colectivo
y cruzar Corrientes hacia las luces
de la piza, tragamonedas y bluyines.
Las Vegas se ha instalado por la Boca
y a medianoche a la ciudad la entierran
con un cortejo de taxímetros vacíos.
En el Hamburgo tejen los políticos
junto a maricas cubanos exiliados,
con sombreritos tiroleses y acento a miami.
y sin embargo,
no te han muerto, ciudad.
No te han podido matar
Renato-Renato ni Antonio Prieto
ni los cuatro canales de TV.
Ni debajo del acrilico, del mármol falso,
de las peceras burbujeantes
y los pavoni
están las mismas putas, las pulseras,
el aserrín del Bajo,
ese tango,
los espejos,
el fantasma de Discépolo
y el pibe cara sucia de los diarios.
Estamos juntos, ciudad. No te pudieron.


jueves, 12 de abril de 2012

Eduardo Luis Duhalde (el bueno)

jueves, 12 de abril de 2012

“esa década que es muy rica, mucho mas rica que la del 70. La del 70 tiene mucho olor a pólvora, pero la de la riqueza intelectual es la de la década del 60, la del debate, de la escritura, del pensar; la del 70 es la crispación de los 60”

Eduardo Luis Duhalde

Tuve el gran placer de conocerlo en una de sus ultimas entrevistas, días después tuvo la operación y su adiós. Fue raro, llegue a el por una suposición de datos, creyendo que podría ayudarme a entender un poco mas a quien fue mi abuelo. Martin Campos, poeta de Barrilete, periodista, medico, un heredero de los malditos según una vez leí decir sobre él.

Martin Campos
El único dato que tenia, era que junto a Ortega peña en la editorial Sudestada, publicaron un libro de mi abuelo “El Almanaque”. Y me mande, y para sorpresa me contesto y me encontré frente a un gran hombre, abierto, sencillo y predispuesto a ayudar aunque minima sea su posibilidad.

miércoles, 8 de febrero de 2012

nadie nos enseño que cosa era la patria

miércoles, 8 de febrero de 2012
Nadie nos enseño qué cosa era la patria.
Eso que Camus le hace pensar a Jan, en El Malentendido, y lo obliga a decir que es el deseo de volver a la casa, a la Madre. Eso que en boca de personajes franceses no nos asombra, pero que nosotros no entendemos para nosotros, que nos revuelve porque pensamos en banderas verticales y resolvemos en sudores más o menos agresivos o compungidos, cuando lo referimos a la Argentina. Eso que en la boca de Jan entendemos perfectamente, pero que nos suena a chatarra ganaderil cuando la invocamos en el silencio de de nuestras soledades y nos sentimos - se sienten - despreciados, ignorados, manoseados por la grande Europa, por la divina Norteamérica. Y por la estrecha y sucia Sudamérica. Ignorados por el pastor de las montañas suizas. E ignorado por el pastor de la Puna boliviana. Nadie nos enseñó qué cosa era la patria. Yo la he buscado donde llegaba mi mano. Pero mi mano llegaba demasiado cerca. Me llevaba hasta las palabras de Lugones, por ejemplo. Pero Lugones me mostraba una patria que no existe. Que ni siquiera sé verdaderamente que haya existido jamás. Una patria que me parece inventada en la polvareda de un malón, o en la trastienda de un mercero andaluz en la vieja calle Victoria. Lugones me hablaba de una patria escondida en la grandiosa epopeya de Guemes o en la sabiduría burilada de sus montañas de oro. Tampoco me alcanzaba para llegar más allá de ese Borges que tampoco me mostró mi patria. Porque me la escamoteaba en alguna memoria enciclopédica, me la enturbiaba de pudor, como los cristales de un anteojo viejo y mal colocado sobre la nariz ridícula de un judío asesinado en Buchenwald. Y como Borges no le gustaba la patria verdadera, se inventó otra de uso particular y privado, llena de rabinos inexistentes o malevos descrenchados. Y cuando la creí descubrir en un coche donde Quiroga viajaba al muere, o en la pared rosada de un almacén suburbano, resulta que Borges la había arrumbado despreciativamente en el Museode Luján, y al almacén lo había echado abajo para comprarse un libro sobre las sagas vikingas del siglo XII.

Fritos y Pasteles
Césareo Bernardo de Quiros 1881-1968

extracto del cuento "Fritos y Pasteles", de Martín Campos
El Almanaque. Editorial Sudestada. Bs As 1969

miércoles, 7 de diciembre de 2011

CANTO A LA ESPERANZA - MARTÍN JULIO CAMPOS

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Vamos a cantarle a la esperanza,
vamos a robarle una sandía al viento
y al solitario Obelisco una mirada,
sólo tenés las manos.
Sólo tenés en el pulmón el aire.
Sólo tenés en las arterias sangre.
Sos la esperanza.

Vamos a robarle una sandía al viento
y al solitario Obelisco una mirada.

Sólo tenés las ganas
de que una vez se agrande
el sol sobre los techos
de las casillas de lata.
Sólo tenés la hartura
sobre el jergón, de espaldas;
y ladrarle entre dientes a la luna

Vamos a robarle una sandía al viento
y al solitario Obelisco una mirada.

Sólo tenés la rabia
de no mover las manos; de no brincar alegre
sobre las ancas enormes de la noche:
de estar solo en los andenes
con un poco de vino roñoso en la garganta:
sos un recorte de cielo,
un terrón de la tierra,
una sonrisa abierta en el potrero,
el rulo inesperado de la infancia
o la crencha ennegrecida
ambos en tránsito a la muerte asesinada
por la zarabanda de una bala.

Vamos a robarle una sandía al viento
y al solitario Obelisco una mirada.

Hay que mirar de frente a los guardianes
que custodian el hambre.
Hay que golpear la tierra y que reviente
el agua de los pozos secos
y que retumbe el aire escondido
en el plumón del viento.
Hay que alimentar paciencia, calma.
Hay que practicar la espera,
la esperanza, la caliente palabra
que estalla entre labios.
Hay que apretar los puños
y esperarla.
Hay que agrandar el sol y las espaldas.

Vamos a robarle una sandía al viento
y al solitario Obelisco una mirada.

Hay que reventar de ganas.
Hay que masticar el aire.
Hay que multiplicar los dedos y las manos.
Hay que enarbolar la sangre que te canta
en las entrañas y en la rabia.
¡Sos la esperanza!
Por eso, hoy, aquí, ahora mismo;
no mañana. Ahora. Juntos
vamos a robarle una sandia al viento
y al Obelisco una mirada.
Ahora que aprieta el nervio
y duele las vertientes de la sangre

Vamos a clavar las ganas
de hacer un hijo a la esperanza.

Martín Campos

Médico, escritor y periodista nacido en Buenos Aires en 1929. Colaboro aún de adolescente en el diario "La Prensa", "El Grillo de Papel","La Nación" y "Marcha" de Montevideo.

Integrante de la mítica Revista El Barrilete junto a los poetas Roberto J. Santoro, Horacio Salas, Marcos Silber, Ramon Plaza, Rafael Vasquez, Carlos Patiño y otros.

Ejerció activamente el periodismo entre 1944 y 1987, y se desempeñó en diarios, revistas y agencias noticiosas de la Argentina y del exterior: "La Prensa", "Democracia", "La Razón", Editorial Abril, y Editorial Atlántida, de Buenos Aires; y en la agencia noticiosa italiana ANSA, en Roma. Cubrió acontecimientos de interés mundial entre 1956 y 1957, y entre 1963 y 1965, en Medio Oriente, Chipre, Argelia, India, Cuba, Santo Domingo, Italia, Francia y Gran Bretaña entre otros destinos. Actuó como subdirector de Cultura de la provincia de Buenos Aires en 1959. Entre 1971 y 1978 fué Jefe de Informaciones Económicas para América latina de la Agencia Reuter's Latin.  Publicó: Poemas para la infancia del hombre (poesía, 1955), El Temor y la Búsqueda (poesía, 1960), Desde un vasto recuerdo (poesía, 1961), El Vendedor de Sangre (teatro, 1963), Con el puño entre los dientes (poesía, 1963), Cuando el perro es uno mismo (relatos, 1964) y El Almanaque (relatos, 1968).
También escribió las obras de teatro ¿Donde están los Nuestros? y El vendedor de Sangre entre otras.





lunes, 31 de octubre de 2011

Y ese silbido, es casi una puteada tambien

lunes, 31 de octubre de 2011
Era el año 1964, Martín Campos desde Roma, y Roberto Santoro desde Buenos Aires, supieron mantener esa entrañable amistad dejando miles de palabras flotando como barriletes en el mar. Y con ellas, siembre una Buenos Aires eterna, un país desgarrado, una puteada al aire, y fantasmas.



ROMA, 24 de diciembre de 1964

Querido Hermano


"...Tengo ganas de escribirte y de estar sentado a tu lado en un banco del parque Centenario, hace calor, mucho calor, pero los árboles dan una sombra fresca y hay parejas paseando por los senderos semicirculares. El teatro no está vacío. Está lleno de fantasmas italianos Rigoletti, Alfredo, y el punto aquel que cuando lo veían toda roma temblaba y todos los que vos quieras. Están escondidos, prisioneros de las pelucas que coronan las escobas gastadas. Porque no son más que eso. Viejos de toda vejez. Estamos sentados en el medio de la plaza y oímos un silbido largo y bajito, un silbido de arriero del sud, arriero de vacas y no de cabras, arriero de vacas y no de ovejas, arriero de soledad, de aquí del sud, de Saladillo o de Chivilcoy, o de General Villegas. Porque a mí me gustan también vidalas, pero me siento mejor montado en una milonga monótona y perezosa, con quejidos carretas por un camino largo que a veces baja hasta una aguada y nada mas. Te decía que oímos ese silbido largo, como de arriero, como de hombre solo al perro que se ha ido a husmear en la basura y se lo llama, porque hay un animal muerto y no me gusta que mi perro hociquee en los despojos. Un silbido largo que tenemos que soltar para llamar a nuestros fantasmas, a nuestros propios y verdaderos fantasmas. Con nuestra tierra llena de cadáveres que esperan nuestros recuerdos. Son hombres que cayeron en nuestros combates y en nuestras batallas, y que se han blanqueado a los soles del verano sin que nadie les diga una palabra, sin que nadie los recuerde, mientras nuestros poetas inventan elegías italianas y ganan segundos premios, nuestros huesos se han convertido en tierra y se han mezclado con nuestros estiércoles y han hecho madurar el trigo con manos gringas de aquí sobraban..." 


"...Y ese silbido largo que te digo, hermano, no se parece a ningún otro silbido. Es un silbo que no hace el viento, no el pájaro, ni el agua. Tampoco saben hacerlo los chicos ni las víboras. Es un silbido largo y bajito, con te digo de los que se usan para llamar a los perros o sermonear a una vaca inquieta, es el silbido que advierte del longazo que se nos viene. Es casi una puteada tranquila también. Hermano: tenemos que recuperar ese silbido. Si vos, si todos ustedes estuvieran aquí me comprenderían mejor. Yo desde aquí he perdido la noción de las palabras. No sé hasta donde soy presuntuoso o mimoso, payaso o falso, engreído o entarimado. Sé que no se me puede comprender lo que yo quiero decir, pero sé también que cuando vuelva no voy a poder hacer entenderme mejor. Por eso estamos sentados en el Parque Centenario, bajo el sol de diciembre, haciendo dibujitos egipcios con una ramita en la tierra de los senderos, y hay olor a perros sucios que vienen desde el Pasteur y lejos se oyeron sus ladridos, y más allá el ruido de los motores de los ómnibus cargados de olor a nafta y abiertos al calor húmedo de nuestra piramidal Buenos Aires. Hermano querido. Discúlpame  Hoy estoy con bronca grande en el corazón..."

Martin Campos   

jueves, 6 de octubre de 2011

UNA IMAGEN, UN MOMENTO

jueves, 6 de octubre de 2011
Santoro - Campos
En un rincón, en una lectura, rodeados de amigos, ellos sonreían.
Juntos creían que ser poetas era mas que escribir palabras en un papel.
Después pasaron los años,
pasaron las luchas,
dejaron de estar juntos,
dejaron de sonreír.

Pero donde la poesía siguió su camino,
ellos seguro siguen sonriendo.

lunes, 3 de octubre de 2011

POESÍA SIN ANESTESIA

lunes, 3 de octubre de 2011
Supieron tener una gran amistad, allá por los 60´ regada por un respeto y admiración mutua. Por palabras y puteadas, y con Buenos Aires como observadora.


Martín J. Campos
Roberto J. Santoro
Roberto J. Santoro y Martín J. Campos dejaron como testamento una riquísima correspondencia epistolar entre 1964 y 1965, periodo que Martín estuvo trabajando en Italia. En donde dejaron flotando en medio del océano palabras crudas, palabras vivas, palabras libres.


Durante octubre iremos subiendo fragmentos de estas cartas para adentrarnos en dos grandes poetas de una gran generación y sus caminos.



Barrilete, marzo 15 de 1964 (fragmento)
Martín Mamá
loco
hermano
            no aguanto más y empiezo rabioso a los golpes con esta máquina que esperaba contestar pero que debe, ahora, agarrar las riendas y darle duro a la palabra. Vea señor, mejor me contesta o lo renunciamos a Buenos Aires. No se enoje sabe, usted no se da cuenta. Estar lejos es otra cosa. Qué se yo. A uno le crece la distancia y entonces se pone nervioso. Buenos Aires sigue estando en el mismo lugar pero siempre en contra. Nosotros, todos los días le damos un beso y ella no se entrega. La gente está piantada y nosotros también, pero nosotros lo sabemos. Usted también lo sabe. Se acuerda cuando estaba aquí?  Cuando todos eramos un pedazo de la tristeza de ella? (...)
Bueno bueno bueno, Bernardo Neustadt defiende a Palito Ortega (sic). Ahora le van a hacer un homenaje en el Alvear palace. Todos se confabulan, son empresarios de la caca. Siempre es la misma mierda, Martín. Te fuiste pero quién puede saber si no está bien irse. Siempre están los hijos de puta. Aquí se sufre mucho, quiero decir que uno esta en el medio de la mierda y tiene que olerla. Uno no se contamina pero la tiene al lado, conviviendo. la arrastra en el zapato(...) 
          Dejate de joder, MARTIN, no llorés, te espero un día en el bar a tomar un café. a Buenos Aires le falta un bigote.
                                            QUE TAL VIEJO, UN ABRAZO GRANDOTE


      un abrazo de la vieja, de la negrita, de todos, siempre vas a estar de este lado del corazón.


                                                                                                   CHAU LOCO
                                                                                                                      Roberto


Esa Buenos Aires siempre presente, siempre respirando en la nuca de los poetas. Y sin embargo entre tanta mierda, igual siguió naciendo tanta poesía. Poesía que te lleva a las entrañas de la ciudad, como cachetada, sin anestesia.

BANDONEON

bandoneón
con arranque diferente
que tango
que ahora estás con otra gente
bandoneón
que querés relojear
ojear
si tu boca respira con ciudad demente?
atascado
con antigua gente
que no sabe
que no quiere que te fuiste
que ya estás en cualquier lado
que ya nunca por corrientes
ni tan sólo por el bajo
ahora estás con los que vienen

(de Tango y lo demás, 1964)

Roberto Santoro


TANGO PARA UN DESOCUPADO


Buenos Aires hora cero.
Cuando se derrumba el cielo
y aparece el lagrimón del frío.
Colgado del cartón un calendario
que marca los pasos lentamente.
Hemos golpeado, inútiles, el vientre
rosado de las perras preñadas
y arrancado un terrón al barro
del camino.
¿Qué tenemos que hacer?
¿Qué cuchillo blandir,
qué metralleta?
Nadie nos responde.
Sólo los mansos apacientan el hambre
trasnochada y ven pasar los trenes
de mate en mate, de rabia en rabia.
Hora cero.
El lagrimón del frío,
las manos azules
y un boliche olvidado de estaño.
Otros trabajan. Yo me muero.


(Informe Sobre el Desocupado, 1963) poetas varios
Martín Campos

miércoles, 14 de septiembre de 2011

LECTURA DE POEMAS

miércoles, 14 de septiembre de 2011
El sábado gracias a los muchachos de LaCafur y al Centro Cultural Nunca Mas que nos brindaron el espacio pude recitar algunos humildes poemas míos, y un pequeño homenaje a dos poetas que me marcan continuamente en la vida, Martín Campos (mi abuelo) y Roberto jorge Santoro.



TANGO PARA UN DESOCUPADO

Buenos Aires hora cero.
Cuando se derrumba el cielo
y aparece el lagrimón del frío.
Colgado del cartón un calendario
que marca los pasos lentamente.
Hemos golpeado, inútiles, el vientre
rosado de las perras preñadas
y arrancado un terrón al barro
del camino.
¿Qué tenemos que hacer?
¿Qué cuchillo blandir,
qué metralleta?
Nadie nos responde.
Sólo los mansos apacientan el hambre
trasnochada y ven pasar los trenes
de mate en mate, de rabia en rabia.
Hora cero.
El lagrimón del frío,
las manos azules
y un boliche olvidado sin estaño.
Otros trabajan. Yo me muero

Martín Campos
Informe sobre el Desocupado - Poetas varios - Revista Barrilete - 1963 Bs. As.

EL GRAN BONETE

a mi país se le han perdido muchos habitantes
y dicen que algún cuerpo de ejercito los tiene
yo señor?
sí señor
no señor
pues entonces quién  los tiene?
la policía
yo señor?
si señor
no señor
pues entonces quién los tiene?
la cámara del terror
yo señor?
si señor
no señor
pues entonces quién los tiene?
los organismos parapoliciales
yo señor?
si señor
no señor
pues entonces quién los tiene?
pues entonces quién los tiene?
pues entonces quién los tiene?


Roberto Jorge Santoro
No negociable - 1975 Bs As.


viernes, 19 de agosto de 2011

SONETAZO

viernes, 19 de agosto de 2011
Hoy comparto con ustedes este poema, de mi biblioteca Barrilete, de una persona que antes de transformarse en un gran poeta, fue un gran hombre.


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martes, 16 de agosto de 2011

Desde un Vasto Recuerdo

martes, 16 de agosto de 2011
No hay horas ni tiempo. Sólo es verdad el vuelo
de la imagen, el aleteo brusco
de la voz entumecida, manantial incesante
que fluye enloquecido, sin pausa ni retorno
a través del estrecho laberinto del alma.
Nada existe. Nada se mide aquí ni se calcula.
No ahuecan recipientes ni básculas oscilan.
No parpadean grifos, ni señalan caminos.
Aquí estás solo. Aquí, estás solo.
Y sólo aquí comienza a crecerte la vida
o a reventar tu muerte.

Martín Campos
"Desde un Vasto Recuerdo"
Editorial Cuadernos del Siroco - 1961

lunes, 1 de agosto de 2011

EL TEMOR Y LA BUSQUEDA

lunes, 1 de agosto de 2011
DOMINGO

Una semana más, otro domingo
otra pausa de sol y de silencio.
Nuevamente en la cancha el griterío
y en mi sillón enmascarado el tedio.
Un camino hacia la muerte andamos
y los camiones pasan vocingleros,
engargantando el triunfo y la alegría
al aire hecho bandera.
Otro domingo más con mate amargo,
y este silencio, enfrente, repentino
que es la concreta prueba de tu ausencia.

LLEVAN NOMBRES

Te extraño. En mitad de las cosas
me siento solitario
y no quiero perdonarme cobardías.
Las cosas llevan nombres;
se llaman zapatillas, labriego,
eucaristía, azul y radioteatro;
congoja, alegría y desamparo;
querosén y futuro;
perfume, política y estrellas;
pero te extraño igual
porque las voces apenas me permiten
soñarte en un espejo,
y despeinarme.


Martín Campos (1929-1996)
El Temor y la Busqueda - Editorial Stilcograf. Buenos Aires, 1960.


Ilustro la tapa Juan Angel Cotta

miércoles, 8 de abril de 2009

Grupo Barrilete - Informe sobre el Desocupado

miércoles, 8 de abril de 2009

Estos versos nacieron hace mas de 40 años en otra época, pero tan vigentes que son necesarias seguir leyendo y compartirlos. En el siguiente informe encontremos textos de Ramon Plaza,Diana Piazzola, Alberto Luis Ponzo, Martin Campos, Armando Piratte, Esteban Peicovich,Roberto Jorge Santoro, Miguel Angel Rozzisi, Daniel Barros y Jorge Eduardo Fuentes. Todos integrantes del grupo Barrilete, para saber mas sobre la historia del Grupo Barrilete les recomiendo el siguiente Blog AROMITO REVISTA.


Para leer los textos abrir aqui.






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