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viernes, 28 de agosto de 2015

BARRILETE 1974 (quinta entrega)

viernes, 28 de agosto de 2015
 
 
PENITENCIA
 
 
No debo tocar el culo al general
No debo tocar el culo al general
No debo tocar el culo al general
No debo tocar el culo al general
No debo tocar el culo al general
No debo tocar el culo al general
No debo tocar el culo al general
No debo tocar el culo al general
No debo tocar el culo al general
No debo tocar el culo al general
 
Roberto Santoro
 
POESIA MILITANTE
 
Hoy
el poema
comienza
cuando sale a la calle.
Ya no
sirve
hacer bellos poemas
que esperen
a sus clientes
cómodamente echados,
a la manera
de las prostitutas de lujo.
La historia
sólo amará a aquellos
que porten su poesía
como un estandarte
de combate
y avancen
con el vertiginoso
paso del pueblo.
 
Carlos Patiño
 
A UNA GUITARRA
 
                                                   a la salud del
                                                       General Sánchez
 
Raya la mañana
un encordado de disparos.
Precisa guitarra preparada
para el sonido justiciero,
bordona cuidadosa
en fabricar los tajos
que hachan la vida del torturador.
 
Guitarra de la emboscada,
en la embestida furiosa
de tus ruedas,
cómo podía zafarse,
cómo podía levantar un vuelo
de fuga el buitre
tantas veces esperado
en la encerrona
de tus cuerdas!
 
Guitarra de los coches,
obturando el del paso
mientras se amartilla el pulso,
 guitarra perseguidora
en el orden del disparo,
labrando la  linterna victoriosa,
hundiendo hasta aquietar
todo resto de vida,
la navaja instantánea del balazo.
 
Ya es la muerte
amuecando la boca del generalito,
guitarra del combatiente,
cómo mueves tus ojos
salpicando pólvora,
cómo pueblas la calle
con tus rasguidos de acero,
hasta que nazca
de tu canto el alba.
 
Enrique Courau



viernes, 17 de abril de 2015

Roberto Santoro, pequeña aproximación a los recuerdos

viernes, 17 de abril de 2015
por Pablo Campos
 a
foto archivo Rafael Vasquez
Es imposible hablar de Barrilete sin antes hablar de Roberto Santoro. Alma mater de la revista, imán de jóvenes poetas en busca de una identidad y de otros no tan jóvenes deslumbrados por su personalidad y poesía. Roberto es el claro representante de una nueva promoción de poetas que en los primeros años de la década del sesenta irrumpieron con brío en la escena cultural de Buenos Aires. Vanguardista, su poesía recorrió el camino que dejaron los poetas sociales de las generaciones del 22, pero con una impronta nueva, conjunción del despertar de ideas rebeldes en todo el mundo y sobre todo de una mirada personal sobre los detalles cotidianos de la vida.

En la promoción de poetas del sesenta uno puede respirar la necesidad impiadosa de romper, como dice Hector Negro, con las capillas literarias y llevar la poesía a donde es desconocida, a la gente. Y Roberto no fue la excepción, sino todo lo contrario, un gran trabajador de este principio. Rafael Vásquez en  libro “Informe sobre Santoro”, gran aporte en la difusión de conocer a uno de los grandes poetas de la generación del sesenta, recuerda su generosidad y pasión: “Trabajador y generoso como pocos, la pasión que puso en difundir su poesía la aplico también en dar a conocer la obra de los demás: en la revista Barrilete, en los Informes y en las carpetas de Papeles de Buenos Aires y Gente de Buenos Aires”.[1].

En esta búsqueda constante de Roberto fue imposible no acercarse a los letristas del tango, y en la belleza de sus letras encontrar grandes poetas ninguneados por la academia. Horacio Salas recuerda su primer encuentro con palabras que nos llevan a caminar junto a ellos: “Roberto cumplía el servicio militar en la Marina y apareció rapado y con uniforme blanco. A mi derecha había una silla desocupada, se sentó y al poco rato me leyó un poema; seguramente le conteste con otro. Pronto advertimos que nos interesaban las mismas cosas: Buenos Aires, el tango, el futbol, la gente concreta. Al salir caminamos varias cuadras por Rivadavia repitiendo versos de Manzi, Cadícamo o Discépolo.” [2] Poetas del tango que en las páginas de Barrilete supo darles espacio y homenajearlos.

El artista plástico Oscar Smoje quien frecuento a Roberto Santoro y fue de los artistas que colaboraron en la revista con sus trabajos en 1963[3], recuerda como desde el primer momento fue conocerlo y rápidamente sentir una gran empatía. Recuerda el particular tono de su vos, esa sensación de estar todo el tiempo recitando y fundamentalmente esa fogosidad que era la vida de Roberto, ese apasionamiento cuando hablaba por la poesía popular, por el futbol, por el tango. Inclusive cuando leía algún poema suyo, era como que se encorvaba y era un poseso, veías la pelota en vez de estar viendo a Roberto.

Su amigo, poeta y compañero en Barrilete, Carlos Patiño, define sintéticamente los recuerdos de quienes frecuentaron y disfrutaron la amistad de Roberto: “de Roberto solo podes tener lindos recuerdos, no conozco a nadie que tenga malos recuerdos de Roberto, nadie”. Mientras que la poeta Alicia Dellepiane Rawson, quien también supo formar parte del grupo Barrilete recuerda a Santoro como una persona autentica, que fue toda su vida transparente, un buen tipo.
 De la poesía, de las páginas de Barrilete, de la avenida Corrientes al puesto en el mercado de colegiales. Roberto entendía que la poesía estaba en todas partes, por eso quizás la necesidad desde el primer número de El Barrilete de rescatar a los letristas del tango como grandes poeta, quizás sus primeros maestros. Si en algo sobresalen los sesenta es en la lucha de ideas que sobrevoló la década. Roberto, desde la poesía, supo levantar su barricada y ser parte de esa lucha.

Las últimas palabras que recibió Carlos Patiño antes de su exilio por parte de Roberto fueron “…a lo mejor llego vivo”.



 




[1] VASQUEZ, Rafael. Informe sobre Santoro. Buenos Aires. Libros de Tierra Firme, 2003. Pag.16.
[2] AAVV. De Santoro”. Ediciones del Rescate, 1979. Pag. 80.
[3] SMOJE, Oscar. “El Barrilete N°2”. Septiembre 1963. Pag.3

martes, 16 de octubre de 2012

TRELEW

martes, 16 de octubre de 2012
Esta semana mas que nunca no debemos olvidar a aquellos que pelearon por un ideal, por una sociedad mas justa, que no dudaron en dejar la sangre derramada donde sea 


un gran poeta escribió en este informe:

Verbo irregular

yo amo
tú escribes
él sueña
nosotros vivimos
vosotros cantáis
ellos matan

Roberto Santoro

A él también se lo llevaron por escribir como pensaba


lunes, 31 de octubre de 2011

Y ese silbido, es casi una puteada tambien

lunes, 31 de octubre de 2011
Era el año 1964, Martín Campos desde Roma, y Roberto Santoro desde Buenos Aires, supieron mantener esa entrañable amistad dejando miles de palabras flotando como barriletes en el mar. Y con ellas, siembre una Buenos Aires eterna, un país desgarrado, una puteada al aire, y fantasmas.



ROMA, 24 de diciembre de 1964

Querido Hermano


"...Tengo ganas de escribirte y de estar sentado a tu lado en un banco del parque Centenario, hace calor, mucho calor, pero los árboles dan una sombra fresca y hay parejas paseando por los senderos semicirculares. El teatro no está vacío. Está lleno de fantasmas italianos Rigoletti, Alfredo, y el punto aquel que cuando lo veían toda roma temblaba y todos los que vos quieras. Están escondidos, prisioneros de las pelucas que coronan las escobas gastadas. Porque no son más que eso. Viejos de toda vejez. Estamos sentados en el medio de la plaza y oímos un silbido largo y bajito, un silbido de arriero del sud, arriero de vacas y no de cabras, arriero de vacas y no de ovejas, arriero de soledad, de aquí del sud, de Saladillo o de Chivilcoy, o de General Villegas. Porque a mí me gustan también vidalas, pero me siento mejor montado en una milonga monótona y perezosa, con quejidos carretas por un camino largo que a veces baja hasta una aguada y nada mas. Te decía que oímos ese silbido largo, como de arriero, como de hombre solo al perro que se ha ido a husmear en la basura y se lo llama, porque hay un animal muerto y no me gusta que mi perro hociquee en los despojos. Un silbido largo que tenemos que soltar para llamar a nuestros fantasmas, a nuestros propios y verdaderos fantasmas. Con nuestra tierra llena de cadáveres que esperan nuestros recuerdos. Son hombres que cayeron en nuestros combates y en nuestras batallas, y que se han blanqueado a los soles del verano sin que nadie les diga una palabra, sin que nadie los recuerde, mientras nuestros poetas inventan elegías italianas y ganan segundos premios, nuestros huesos se han convertido en tierra y se han mezclado con nuestros estiércoles y han hecho madurar el trigo con manos gringas de aquí sobraban..." 


"...Y ese silbido largo que te digo, hermano, no se parece a ningún otro silbido. Es un silbo que no hace el viento, no el pájaro, ni el agua. Tampoco saben hacerlo los chicos ni las víboras. Es un silbido largo y bajito, con te digo de los que se usan para llamar a los perros o sermonear a una vaca inquieta, es el silbido que advierte del longazo que se nos viene. Es casi una puteada tranquila también. Hermano: tenemos que recuperar ese silbido. Si vos, si todos ustedes estuvieran aquí me comprenderían mejor. Yo desde aquí he perdido la noción de las palabras. No sé hasta donde soy presuntuoso o mimoso, payaso o falso, engreído o entarimado. Sé que no se me puede comprender lo que yo quiero decir, pero sé también que cuando vuelva no voy a poder hacer entenderme mejor. Por eso estamos sentados en el Parque Centenario, bajo el sol de diciembre, haciendo dibujitos egipcios con una ramita en la tierra de los senderos, y hay olor a perros sucios que vienen desde el Pasteur y lejos se oyeron sus ladridos, y más allá el ruido de los motores de los ómnibus cargados de olor a nafta y abiertos al calor húmedo de nuestra piramidal Buenos Aires. Hermano querido. Discúlpame  Hoy estoy con bronca grande en el corazón..."

Martin Campos   

jueves, 6 de octubre de 2011

UNA IMAGEN, UN MOMENTO

jueves, 6 de octubre de 2011
Santoro - Campos
En un rincón, en una lectura, rodeados de amigos, ellos sonreían.
Juntos creían que ser poetas era mas que escribir palabras en un papel.
Después pasaron los años,
pasaron las luchas,
dejaron de estar juntos,
dejaron de sonreír.

Pero donde la poesía siguió su camino,
ellos seguro siguen sonriendo.

lunes, 3 de octubre de 2011

POESÍA SIN ANESTESIA

lunes, 3 de octubre de 2011
Supieron tener una gran amistad, allá por los 60´ regada por un respeto y admiración mutua. Por palabras y puteadas, y con Buenos Aires como observadora.


Martín J. Campos
Roberto J. Santoro
Roberto J. Santoro y Martín J. Campos dejaron como testamento una riquísima correspondencia epistolar entre 1964 y 1965, periodo que Martín estuvo trabajando en Italia. En donde dejaron flotando en medio del océano palabras crudas, palabras vivas, palabras libres.


Durante octubre iremos subiendo fragmentos de estas cartas para adentrarnos en dos grandes poetas de una gran generación y sus caminos.



Barrilete, marzo 15 de 1964 (fragmento)
Martín Mamá
loco
hermano
            no aguanto más y empiezo rabioso a los golpes con esta máquina que esperaba contestar pero que debe, ahora, agarrar las riendas y darle duro a la palabra. Vea señor, mejor me contesta o lo renunciamos a Buenos Aires. No se enoje sabe, usted no se da cuenta. Estar lejos es otra cosa. Qué se yo. A uno le crece la distancia y entonces se pone nervioso. Buenos Aires sigue estando en el mismo lugar pero siempre en contra. Nosotros, todos los días le damos un beso y ella no se entrega. La gente está piantada y nosotros también, pero nosotros lo sabemos. Usted también lo sabe. Se acuerda cuando estaba aquí?  Cuando todos eramos un pedazo de la tristeza de ella? (...)
Bueno bueno bueno, Bernardo Neustadt defiende a Palito Ortega (sic). Ahora le van a hacer un homenaje en el Alvear palace. Todos se confabulan, son empresarios de la caca. Siempre es la misma mierda, Martín. Te fuiste pero quién puede saber si no está bien irse. Siempre están los hijos de puta. Aquí se sufre mucho, quiero decir que uno esta en el medio de la mierda y tiene que olerla. Uno no se contamina pero la tiene al lado, conviviendo. la arrastra en el zapato(...) 
          Dejate de joder, MARTIN, no llorés, te espero un día en el bar a tomar un café. a Buenos Aires le falta un bigote.
                                            QUE TAL VIEJO, UN ABRAZO GRANDOTE


      un abrazo de la vieja, de la negrita, de todos, siempre vas a estar de este lado del corazón.


                                                                                                   CHAU LOCO
                                                                                                                      Roberto


Esa Buenos Aires siempre presente, siempre respirando en la nuca de los poetas. Y sin embargo entre tanta mierda, igual siguió naciendo tanta poesía. Poesía que te lleva a las entrañas de la ciudad, como cachetada, sin anestesia.

BANDONEON

bandoneón
con arranque diferente
que tango
que ahora estás con otra gente
bandoneón
que querés relojear
ojear
si tu boca respira con ciudad demente?
atascado
con antigua gente
que no sabe
que no quiere que te fuiste
que ya estás en cualquier lado
que ya nunca por corrientes
ni tan sólo por el bajo
ahora estás con los que vienen

(de Tango y lo demás, 1964)

Roberto Santoro


TANGO PARA UN DESOCUPADO


Buenos Aires hora cero.
Cuando se derrumba el cielo
y aparece el lagrimón del frío.
Colgado del cartón un calendario
que marca los pasos lentamente.
Hemos golpeado, inútiles, el vientre
rosado de las perras preñadas
y arrancado un terrón al barro
del camino.
¿Qué tenemos que hacer?
¿Qué cuchillo blandir,
qué metralleta?
Nadie nos responde.
Sólo los mansos apacientan el hambre
trasnochada y ven pasar los trenes
de mate en mate, de rabia en rabia.
Hora cero.
El lagrimón del frío,
las manos azules
y un boliche olvidado de estaño.
Otros trabajan. Yo me muero.


(Informe Sobre el Desocupado, 1963) poetas varios
Martín Campos

miércoles, 14 de septiembre de 2011

LECTURA DE POEMAS

miércoles, 14 de septiembre de 2011
El sábado gracias a los muchachos de LaCafur y al Centro Cultural Nunca Mas que nos brindaron el espacio pude recitar algunos humildes poemas míos, y un pequeño homenaje a dos poetas que me marcan continuamente en la vida, Martín Campos (mi abuelo) y Roberto jorge Santoro.



TANGO PARA UN DESOCUPADO

Buenos Aires hora cero.
Cuando se derrumba el cielo
y aparece el lagrimón del frío.
Colgado del cartón un calendario
que marca los pasos lentamente.
Hemos golpeado, inútiles, el vientre
rosado de las perras preñadas
y arrancado un terrón al barro
del camino.
¿Qué tenemos que hacer?
¿Qué cuchillo blandir,
qué metralleta?
Nadie nos responde.
Sólo los mansos apacientan el hambre
trasnochada y ven pasar los trenes
de mate en mate, de rabia en rabia.
Hora cero.
El lagrimón del frío,
las manos azules
y un boliche olvidado sin estaño.
Otros trabajan. Yo me muero

Martín Campos
Informe sobre el Desocupado - Poetas varios - Revista Barrilete - 1963 Bs. As.

EL GRAN BONETE

a mi país se le han perdido muchos habitantes
y dicen que algún cuerpo de ejercito los tiene
yo señor?
sí señor
no señor
pues entonces quién  los tiene?
la policía
yo señor?
si señor
no señor
pues entonces quién los tiene?
la cámara del terror
yo señor?
si señor
no señor
pues entonces quién los tiene?
los organismos parapoliciales
yo señor?
si señor
no señor
pues entonces quién los tiene?
pues entonces quién los tiene?
pues entonces quién los tiene?


Roberto Jorge Santoro
No negociable - 1975 Bs As.


viernes, 19 de agosto de 2011

SONETAZO

viernes, 19 de agosto de 2011
Hoy comparto con ustedes este poema, de mi biblioteca Barrilete, de una persona que antes de transformarse en un gran poeta, fue un gran hombre.


Oprimir sobre la imagen para poder ampliar

viernes, 29 de julio de 2011

ENRIQUE BUENOS AIRES - ROBERTO SANTORO

viernes, 29 de julio de 2011
Con usted, la ciudad sentía un 
poco de verguenza. Ahora, sin us-
ted, hermano Enrique, Buenos Aires,
de putas nomás, cambió de cara.

llegó como un gorrión
hizo la cola de la vida
le dieron un modelo del corazón que no se usaba

usted vino
puso el amor de cara a la ventana
le dio cuerda al asunto de la calle
a dios lo tuvo en jaque con un tango
le ganó todo el dolor a la baraja

grela la suerte señor
qué palabrero
las mesas de café se niegan a olvidarlo

¿para qué más?
era la desnudez primera
la mano amarga
la rueda loca
el desencanto

pidió permiso
pero sacó de prepo a la esperanza de la cucha

y ya hace un tango que quiere volver
su silbido varón que no regresa

el bufoso de la muerte
se lo llevó con miedo al otro barrio

denle paso
que pase su camisa
Enrique fue la mitad de Buenos Aires

Roberto Jorge Santoro
Indorme sobre Discépolo
Editorial "El Barrilete" - 12 abril 1964


martes, 19 de julio de 2011

ROBERTO SANTORO

martes, 19 de julio de 2011

sábado, 4 de junio de 2011

“Si mi poesía no sirve para cambiar la sociedad, no sirve para nada”

sábado, 4 de junio de 2011
Hoy quiero compartir con todos una muy buena nota sobre, para mi uno de los mejores poetas argentinos, Roberto Santoro.

Tiempo Argentino - 03 junio 2011

 Roberto Santoro (1939) fue poeta, fue hombre de andar con ideales y escritura en su carpeta de vida, hasta que un grupo de tareas de la dictadura se lo llevó, el 1 de junio de 1977, de la escuela donde era preceptor. El poeta, desde 1971, era el hacedor de la editorial Papeles de Buenos Aires, y de su colección “La pluma y la palabra”. Su trabajo consistía en publicar, en carpetas, a distintos poetas. Carpetas simples de librería-papelería, abrochadas las solapas para que contuvieran las doce hojitas sueltas con los poemas e ilustraciones, al frente, título y nombre del autor en letra de molde. Santoro encarpetó en esa colección a poetas como: Raúl González Tuñón, Humberto Costantini, Antonio Requeni, Federico Moreyra, Antonio Aliberti, Néstor Groppa, Luis Franco, Álvaro Yunque, Elías Castelnuovo, Luis Luchi, César López Ocón. El mismo Santoro tuvo la suya. En la declaración jurada de No negociable anotó: “Si mi poesía no ayuda a cambiar la sociedad / no sirve para nada.” Allí incluyó “El gran bonete”: 


a mi país se le han perdido muchos habitantes 
y dice que algún cuerpo de ejército los tiene
yo señor?
sí señor
no señor
pues entonces quién los tiene?
la policía
yo señor?
sí señor
no señor
pues entonces quién los tiene?
la cámara del terror
yo señor?
sí señor
no señor
pues entonces quién los tiene?
los organismos parapoliciales
yo señor?
sí señor
no señor
pues entonces quién los tiene?
pues entonces quién los tiene?
pues entonces quién los tiene? 


La primera carpeta perteneció al poeta chileno Mahfud Massis y la última, la número 38, a Hugo Ditaranto (1930), autor de libros como: Agropenario, A pesar de todo, Cal y sombra, Los procesos, La mandrágora alucinada.
La carpeta 38 tiene una historia aparte. Ditaranto insistía con sus poemas. Se encontró con Santoro en el Bar Ramos. Le encantaban las carpetas y ofrecía al editor su material: “Decime, turro, cuándo me vas a editar los poemas”, encaró el poeta; Santoro contestó: “Vos siempre con esos poemas de amor”, Ditaranto está casi seguro que respondió de esa manera, dado que siempre le decía lo mismo. El editor tomó los poemas, leyó, y le dijo a Ditaranto que se los dejara. Fue la última vez que se vieron.
Ocurrió que en un día de junio o julio de 2005, Dolores Santoro, la mujer del poeta,  llegó hasta el departamento de la calle Formosa donde vivía Ditaranto. El poeta estaba con un amigo, que a partir de ese instante pasó a ser testigo asombrado.
Dolores Santoro recordó la noche en que la hermana del poeta, que trabajaba en el mismo lugar que él, la Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 25 Fray Luis Beltrán, llegó tarde en la noche y se encerraron en el baño: “Se lo llevaron”, le dijo a resguardo, para que Paula, de diez años, no se enterara. Dolores recordó que le dijo a Paula que el papá había viajado a Rosario; pasaron dos semanas, hasta que un día, en un café cercano a Callao y Córdoba, la mamá contó la verdad a la hija, y fue la hija la que intentó contener el llanto de la mamá. Dolores recordó que nadie fue a patear la puerta de la casa, que ella no tuvo problemas, y que más de una vez no supo qué hacer. Quemó papeles, no recuerda qué exactamente: sí está segura de los tres cuadernos “Gloria” donde Roberto había anotado comentarios sobre noticias que escuchaba o leía mientras estuvo a resguardo. La biblioteca de Roberto estaba en la casa de la madre, el lugar al que Dolores y Roberto fueron a vivir: “En una piecita que tenían arriba, vivimos ahí hasta que nos mudamos a la vuelta.” Los papeles del poeta quedaron en la casa de la madre, y los papeles de los habeas corpus en los cajones de la casa de Dolores. Santoro había escrito: “pero si un día se llega a volar porque fallamos / si se escapa esta rabia que llamamos esperanza / si un día se va / yo crucifico al amor / y después de enterrar a mis hermanos / me voy con el tranvía de la muerte / a clausurar mi corazón en una plaza”.
Dolores explicó que llevaba un tiempo acomodando papeles, y que en un momento llegó hasta el techo del placard que estaba en la habitación donde había vivido con Roberto en casa de sus padres. Allí encontró una carpeta sin armar, la número 38. Ditaranto miraba azorado. El testigo apuntaba la mirada a la bolsita plástica que temblaba: de ella emergió Una razón suficiente, de Hugo Ditaranto. El poeta fue voz quebrada y llanto, fue memoria viva, nunca volvió a ver a Santoro, y nunca llegó a ver la carpeta. Casi 30 años después, la vida hinchaba pulmones, y quien ahora escribe, el testigo, agradece la oportunidad de contar

viernes, 22 de octubre de 2010

LA VIDA QUE BUSCA EL REGRESO

viernes, 22 de octubre de 2010
El hijo es la calle
de la vida que busca el regreso
el hijo es la vida
de la calle que busca el tiempo

de tu boca vestida de asombro
de mi rabia que grita en silencio
de tus ojos dcolor de ternura
que andan libres camino del viento

por el hijo se vuelve a vida
y en su piel va naciendo el misterio
como un pájaro azul esperanza
como un agua que crece en el sueño

el hijo es el aire
levantando de sangre y deseo
el hijo es la sangre
por el aire feliz de tu cuerpo

de tu forma escribiendo el futuro
con el golpe tenaz de un incendio
de mi voz dibujando caminos
del rocío desnudo del beso

en el hijo está el mundo
y en el hijo queremos

Roberto Santoro
En esta Tierra - 1972

jueves, 16 de abril de 2009

ROBERTO JORGE SANTORO

jueves, 16 de abril de 2009
En el día de ayer llego a mis manos un ejemplar de la ultima publicación de Razón y Revolución, una antología completa de textos éditos e inéditos de Roberto Jorge Santoro. A quienes pudieron conocerlo, o como en mi caso conocen la obra y vida de el, se deben imaginar la emoción que me represento por fin ver reeditado sus escritos.

Como carta de presentación a quienes aun no lo conocen nada mejor que el mismo:

"Roberto Santoro: Sangre grupo A, factor Rh negativo, 34 años, una hija, 12 horas diarias a la búsqueda absuda, castradora, inhumana, del sueldo que no alcanza. Dos empleos, Vivo en una pieza. Hijo de obreros, tengo conciencia de clase. Rechazo ser travesti del sistema, esa podrida máquina social que hace que un hombre deje de ser hombre, obligándolo a tener un despertador en el culo, un infarto en el cuore, una boleta de prode en la cabeza y un candado en la boca"*


El 5 de mayo en la feria del libro se realizara la presentación del libro.

*Revista Rescate, 16 de octubre de 1973.

Lectura recomendada:
Uno mas uno humanidad - Roberto J. Santoro (publicado en http://www.elortiba.org/)

miércoles, 8 de abril de 2009

Grupo Barrilete - Informe sobre el Desocupado

miércoles, 8 de abril de 2009

Estos versos nacieron hace mas de 40 años en otra época, pero tan vigentes que son necesarias seguir leyendo y compartirlos. En el siguiente informe encontremos textos de Ramon Plaza,Diana Piazzola, Alberto Luis Ponzo, Martin Campos, Armando Piratte, Esteban Peicovich,Roberto Jorge Santoro, Miguel Angel Rozzisi, Daniel Barros y Jorge Eduardo Fuentes. Todos integrantes del grupo Barrilete, para saber mas sobre la historia del Grupo Barrilete les recomiendo el siguiente Blog AROMITO REVISTA.


Para leer los textos abrir aqui.






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