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miércoles, 12 de diciembre de 2012

La sentencia contra Marita o ésta es la justicia que tenemos

miércoles, 12 de diciembre de 2012
Mejores palabras imposible, por eso los dejo con Mempo

por Mempo Giardinelli


Escribo esto con profunda bronca a la hora del cierre, quede claro. No quiero dejar pasar la furia que siento y que sé, me consta, veo y palpo que sienten en estas horas de dolor millones de ciudadanos y ciudadanas en todo el territorio nacional.
Para sorpresa y espanto del país entero (el país decente, digo, el que mayoritariamente no es corrupto) todos los acusados por el caso Marita Verón fueron absueltos en Tucumán en esta noche ominosa de la Argentina, en una decisión judicial obviamente sospechable de lisa y llana y flagrante corrupción.
Esta es la justicia (desde ahora la escribo con minúsculas) que tenemos. La que impera mayoritariamente en nuestro país. Unica institución republicana que no fue democratizada en serio desde la recuperación de la Democracia. Y que junto con sus socias, las malditas policías y los malditos servicios penitenciarios provinciales, son las únicas que conservan intactas todas las taras formales y esenciales que les inculcó la dictadura.
Porque la democracia significó profundos cambios institucionales en casi todos los órdenes: militares, educativos, de relaciones exteriores, de economía, de sociedad. Pero lo que no se tocó, ni se toca todavía, es lo que huele a podrido. Y este “fallo” –es un decir perfecto: fallo– está llenando de hedor a la Nación entera.
A sabiendas de que toda generalización es injusta y peligrosa –y en conocimiento de que hoy mismo se conoció el noble pronunciamiento de más de 200 jueces, fiscales y defensores públicos que emitieron un contracomunicado que desdice a ciertas catervas de jueces y camaristas viajeros a Miami por cuenta de empresarios, y a los lobbistas marrulleros del Colegio de la Magistratura y a los de esa de nombre imposible Comisión Nacional de Protección de la Independencia Judicial– yo me siento esta noche tentado de homologar esta maldita justicia a las malditas policías.
La que condena nuevamente a Marita Verón y nuevamente procura destruir a Susana Trimarco (pero a la que en realidad e involuntariamente enaltece) es la justicia que hay que cambiar de una vez y yo quiero ver si los opositores tendrán huevos para hacerlo, e incluso si el Gobierno los tendrá, todo sea dicho.
Cambiar de una vez los procedimientos y los plazos; cambiar de una vez el engolamiento y la pretendida santidad de los magistrados; cambiar los tratos y rótulos del siglo XIX para que las Señorías engoladas de hoy que no pagan impuestos empiecen a pagarlos como cualquiera de nosotros, que laburamos y sostenemos este país con esfuerzo y decencia. Y así acabar con mitos como el de la “familia judicial” y el de que los trapos sucios se lavan en casa.
Esa es la justicia que a mí, empleado durante cuatro años en el Superior Tribunal de Justicia de la Provincia del Chaco y joven estudiante de Derecho en la Universidad Nacional del Nordeste –y lo digo por primera vez públicamente–, me llevó a abandonar cuando tenía 21 años la profesión que yo amaba y había elegido a los 16.
Hay que dar los nombres de estas tres “señorías” tucumanas de las que el mismísimo gobierno de José Alperovich sería bueno que dijese su opinión públicamente. Son ellos: Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano. Yo no sé si sus conciencias, si las tienen, los podrán juzgar. Y no me importa. Pero nosotros, la ciudadanía, sí. En democracia y en paz, serena pero definitivamente, tenemos que condenarlos éticamente, a la vez que vincularlos con los mencionados colegios, juntas, consejos, asociaciones y demás grupos corporativos que sólo son puro lobby, para decirlo clarito.
No tienen vergüenza y esta noche en que celebran todos los miles de prostíbulos del país, y todos los proxenetas, y todos los mercaderes de carne humana, y todos los hijos de puta de la trata, y perdóneseme la furia textual, nosotros, los que sí tenemos vergüenza y somos la inmensa mayoría de este país atormentado, por eso puteamos. Por eso LOS puteamos. Con la misma fuerza y convicción con que abrazamos a Susana Trimarco y esperamos un día abrazar a Marita Verón y a todas las Maritas que fueron y seguirán siendo, por desdicha, gracias a estos infames protectores de tratantes de personas.
Malas noches, Argentina.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Cambiamos la relación de poder

jueves, 6 de diciembre de 2012
Por Santiago O’Donnell y Mercedes López San Miguel


Rafael Correa llega a paso firme a la sala de entrevistas del Hotel Alvear, relajado y de buen humor, encabezando una nutrida comitiva de asesores y encargados de seguridad. Saco azul marino, camisa blanca con bordado étnico y cuello Mao, ojos verdes bien abiertos, saluda, toma asiento, invita a preguntar. Recién presentado como candidato a la reelección frente a una oposición fragmentada y débil, con su reciente notoriedad mundial por dar asilo al fundador del sitio de megafiltraciones Wikileaks, parece un tono más sereno que en su última visita hace dos años, cuando vino a presentar un libro en medio de una fuerte disputa con periodistas de su país por un editorial calumnioso y un libro de investigación sobre su hermano. Antes de almorzar con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y de recibir el premio Rodolfo Walsh de la Universidad de La Plata a la libertad de expresión, contestó corto, conciso y sin fastidio distintas preguntas de Página/12 sobre su relación con los medios, los resultados de su receta económica y cómo erradicar la corrupción. También se mostró como un admirador de la presidenta argentina y del ex presidente Kirchner, expresó su apoyo a los procesos de integración regional, manifestó su rechazo al accionar de los fondos buitre y explicó por qué busca un nuevo mandato presidencial.
–¿La ley de medios de Argentina fue inspiradora del proyecto de ley en Ecuador?
–Probablemente el proceso ecuatoriano empezó antes que el argentino. La Constitución aprobada en las urnas en octubre de 2008 con el 63 por ciento del pueblo ecuatoriano ordenaba como plazo máximo un año para aprobar una nueva ley de comunicación y los medios la han bloqueado sistemáticamente. No conozco a fondo la ley argentina, pero tenemos conceptos claros: por supuesto que se requiere una ley de comunicación para regular y tener control social de algo tan importante como la comunicación –que puede hacer o deshacer sociedades– y dentro de ella, la información.
–¿Por qué la ley ecuatoriana está trabada en el Congreso?
–Porque cuando les conviene, ellos (los medios) son los fundamentalistas de la democracia, están por encima del bien y el mal. Hay un derecho fundamental para la sociedad que es la información. Maravilloso. Si es tan importante, debe haber un control social. Pero al final del día no quieren ninguna clase de regulación ni de responsabilidad, ésa es una doble moral. Caen en la contradicción de que privilegian una ley de la dictadura, donde está todo eso que supuestamente rechazan. Incluyendo un organismo regulador con mayoría del oficialismo, algo que no está en la nueva ley. En cambio, en la ley de la dictadura está el organismo regulatorio, sólo que esa parte de la ley no se cumple, porque toca intereses. Cuidado, estamos hablando de una ley de comunicación, que incorpora medios escritos, audiovisuales, etc.; pero la comunicación no es de los medios, es de los pueblos. Ese es el concepto de la ley de comunicación que se está tratando en el Ecuador y que para desbloquearla en la Asamblea incorporamos una pregunta en la consulta popular de 2011, donde nuevamente el pueblo ecuatoriano ordenó la aprobación de la ley. Sigue bloqueada y esto pone en evidencia la contradicción de los poderes fácticos, que hablan de democracia y de Estado de Derecho cuando les conviene y cuando no, son los primeros en bloquear la manifestación soberana del pueblo ecuatoriano.
–¿Usted no cuenta con mayoría para aprobarla?
–No, tenemos la minoría más grande. Por eso es que se ha podido bloquear. En las próximas elecciones presidenciales y legislativas, que se darán el 17 de febrero, queremos tratar de lograr esa mayoría. Porque no es sólo la ley de comunicación, también está bloqueado el código penal, leyes muy importantes que esperamos aprobar con mayoría propia.
–Se están dando elementos comunes en la relación de gobiernos progresistas con los grandes medios privados. ¿En qué momento se está en la pelea por el control del espacio radioeléctrico?
–Nosotros no estamos peleando por ningún control de medios, ni de espacio radioeléctrico. Queremos tener una verdadera libertad de expresión y una verdadera comunicación social. Existe un conflicto de base: negocios privados con fines de lucro proveyendo un bien fundamental como la información. Si es que al mejorar la calidad de ese derecho disminuyen las utilidades de negocio, por definición prima el bien privado, no el bien social. Es un conflicto que tiene que tener claro la sociedad para superarlo. ¿Cómo se hace? Una forma es democratizando los medios de comunicación, creando medios fuera de la lógica de mercado. Eso significa crear medios públicos, comunitarios, sin fines de lucro. Hay que avanzar en todas esas estrategias. Pero aquí nadie está contra la libertad de expresión. Sí contra el problema latente para la democracia y el Estado de Derecho: el estado de opinión que nos quieren crear negocios privados dedicados a la comunicación, que tienen un poder enorme. Además coluden entre ellos.
–¿Le parece que haber querellado a periodistas le puede estar frenando la aprobación de la ley?
–Probablemente. Pero ése es el mejor ejemplo de lo que estamos diciendo. Que con su poder mediático había una ley no escrita de que estos señores estaban por encima de la ley. En un Estado de Derecho se persiguen delitos, no personas. En el Ecuador había cerca de tres mil juicios por injurias, yo fui denunciado por injurias por los opositores. Nunca se habló de falta de libertad de expresión hasta que se querelló por injurias a un periodista y entonces sí se dijo: atentado a la libertad de expresión. En Ecuador no se persiguen personas, periodistas, bomberos, se persiguen delitos, y todos debemos ser iguales ante la ley. Ahí sí se está rompiendo el Estado de Derecho.
–¿Cuál es su balance sobre lo que hizo y lo que le falta hacer en un próximo mandato?
–Tenemos la responsabilidad de continuar con este proceso que ya es leyenda en Ecuador, que está transformando el país. Las carreteras, las hidroeléctricas, los puertos, aeropuertos, escuelas del milenio, hospitales. Estamos transformando un Estado burgués en Estado popular, cambiando las relaciones de poder. ¿Por qué América latina, teniendo todo para ser la región más próspera del mundo, tiene todavía pobreza y miseria generalizada? La respuesta es compleja, uno de los enigmas del desarrollo. En parte se debe a la clase de poderes que nos han dominado. Colón cuando “descubrió”, entre comillas, a América, se encontró con una región que tenía más recursos naturales, ciencia, todo, y no nos desarrollamos. Parte de la respuesta viene de la clase de poderes que nos han dominado. En Ecuador ya no nos dominan los banqueros, ya no nos dominan las burocracias internacionales como el Fondo Monetario y el Banco Mundial. Tampoco los países hegemónicos. En Ecuador manda el pueblo, y ése es el punto para el desarrollo. Pero todavía falta, debemos consolidar ese proceso. Tengo que aceptar el reto de ser quien aspira a cumplirlo. Si pudiera haber otra persona que lo garantice más de lo que yo puedo hacerlo, bienvenido sea y me hago a un lado. Mi movimiento político creyó que era yo quien ofrecía más garantías de victoria y tengo que aceptar esa responsabilidad.
–A propósito de los distintos liderazgos en la región, ¿cree que el proceso de integración depende de la permanencia de Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador o Cristina Fernández en Argentina?
–Las personas y los liderazgos siempre son importantes. Sin embargo, yo creo que uno de los grandes avances de la región es que independientemente de la orientación política de los gobiernos –derecha, izquierda–, tenemos denominadores comunes, como la defensa de la democracia y una vocación integracionista. Esa ha sido una agradable experiencia en estos años de gobierno. Independientemente de si Chile tiene un gobierno de izquierda o de derecha, el denominador común es la aspiración a crear la patria grande. Las convicciones y fundamentos en la región superan a los personas y los liderazgos en estos momentos.
–¿Cuál es su opinión sobre el proceso que se está dando en Argentina?
–Es un proceso tremendamente exitoso. Admiro mucho a Cristina, es una mujer extremadamente brillante. Y admiro los últimos gobiernos argentinos, me refiero al de Néstor Kirchner y el de ella. Se recuperó el orgullo argentino, la autoestima que estaba por los suelos. ¡Recuerden lo que fue la época de Menem! A nivel económico, es una Argentina renaciendo de las cenizas como el Ave Fénix, de las cenizas a las que llevó el neoliberalismo. El colapso de la convertibilidad fue un oscuro capítulo de la larga y triste noche neoliberal. Admiro el proceso argentino y a su Presidenta. Admiro también a Néstor, fundador de Unasur, un convencido integracionista. El primer secretario general de Unasur.
–Unasur respaldó la postura argentina de limitar el accionar de los fondos buitre. ¿Qué puede decir al respecto?
–¡Por supuesto! Si eso no hace otra cosa que demostrar la supremacía del capital financiero sobre los pueblos. ¡Fondos marginales! Cuando gana el capital especulativo, ellos celebran; cuando pierden, ahí tenemos que perder todos. Lo que tratan es, utilizando la instancia jurídica –que siempre está en función del gran capital en determinados países al menos–, buscar el máximo de rentabilidad de sus inversiones especulativas. Por supuesto que América latina debe rechazar de forma contundente esas acciones.
–Apelando a su formación como economista, quisiera preguntarle por qué sus dos vecinos, al norte y al sur, lograron resultados macroeconómicos superiores a Ecuador aplicando recetas neoliberales.
–(Se sonríe) Felicito a esos vecinos. Cuidado que el fin último no son los resultados macroeconómicos, menos aún los indicadores neoliberales de la economía ortodoxa. El fin último es el ser humano. Veamos cuánto se redujo la pobreza y se logró equidad, o la propia tasa de crecimiento del empleo. El salario real, también. Insisto: es fácil manipular las cifras macroeconómicas: si yo mañana les digo a las empresas petroleras que vengan e inviertan y se pueden llevar todo el petróleo, verán que triplico la inversión, y duplico la tasa de crecimiento, pero no queda nada en el país. ¿De qué nos sirve ese crecimiento? ¿Cuántas veces los indicadores macroeconómicos son conceptos vacíos? Lo importante es ver la repercusión de esos indicadores en el nivel de vida de la gente. Si usted quiere, incluso para una situación como la de América latina, el continente más inequitativo del planeta, con pobreza y miseria, el mejor indicador de desarrollo y de la calidad de las políticas públicas sería la reducción de pobreza absoluta. De acuerdo con la propia Cepal en su último informe, Ecuador en 2011 fue de los dos países que más redujo la pobreza en la región.
–¿Qué aportaría la incorporación de Ecuador al Mercosur y cómo prevé la dinámica de las relaciones?
–Ya tenemos diferentes relaciones con todos los miembros del Mercosur y creo que sería altamente beneficioso para el bloque tener un miembro con costa en el Pacífico, sería la salida hacia el Pacífico. Por supuesto, para Ecuador presenta ventajas que estamos estudiando, y ciertos riesgos como para ya tomar una decisión definitiva. Hemos sido invitados, nos sentimos honrados y estamos analizando la propuesta.
–¿Qué opina del proceso de paz en Colombia?
–Es de las mejores noticias de los últimos años. Una decisión política histórica y valiente del presidente Santos. Desde Ecuador la apoyamos de corazón y hacemos votos para que el proceso de paz llegue a un fin exitoso y se termine la guerra fratricida en Colombia, una guerra de medio siglo que ha afectado a Ecuador –en vidas, en recursos–, pero sobre todo costó demasiada sangre en Colombia. Para buscar la justicia social hay otras alternativas, ya se derramó demasiada sangre.
–¿Cómo están las relaciones con Estados Unidos?
–Bien, siempre que se desenvuelvan en un marco de mutuo respeto, dignidad y soberanía, maravilloso. Es nuestro principal socio comercial. Yo he vivido en Estados Unidos, es un país que aprecio mucho. Tengo dos títulos en universidades norteamericanas, viví cuatro años con mi familia en Estados Unidos. Fueron años de lo más tranquilos y felices. He sido profesor universitario y siempre me gustó más aprender que enseñar. Me dieron una beca, me pagaban por aprender. Tengo gratísimos recuerdos de Estados Unidos.
–¿Le han dado alguna señal con respecto a las preferencias arancelarias?
–Se renovaron un año. Es algo que debemos superar en la región andina. Cada año vivimos en ascuas a ver si nos renuevan o no. Es una pequeña porción de exportaciones que se benefician para nuestro país. Ecuador es uno de los países más exitosos en la lucha antidrogas, el único país andino sin sembrío de drogas y está en medio de dos de los mayores productores de coca del mundo, Perú y Colombia. Las preferencias arancelarias se crearon en el gobierno de Clinton como compensación a la lucha antidrogas, una lucha que es costosísima. Pero poco a poco se transformó en un instrumento de política exterior: te portas mal, te las quito. Ecuador no se va a someter a esa clase de amenazas. Si nos dan las preferencias, en buena hora; si no, también.
–¿Cómo se combate la corrupción?
–De muchas formas. La lucha contra la corrupción no es sólo del presidente, es del pueblo. Y América latina ha sido muy tolerante con la corrupción. Si un vecino asume una función pública y al poco tiempo vemos que adquiere bienes que no puede justificar, no podemos aceptarlo. Debemos ser los más duros autocríticos, hemos tenido antivalores y hemos sido tolerantes con diferentes formas de corrupción como la mentira. Es antinatural la mentira, y es parte de este problema. Si un político miente en otras partes del mundo, no gana ni media elección. Si un periodista miente, pierde su trabajo. La lucha contra la corrupción es de todo un pueblo, no sólo de los políticos. Por supuesto que hay estrategias muy concretas para esa lucha, como las leyes para evitar el enriquecimiento público y privado también. En eso estamos. Se aprobó en la consulta popular sancionar el enriquecimiento ilícito de funcionarios públicos y también del sector privado, si no puede justificar de dónde proviene su ganancia. Hay que transparentar las compras públicas, se pueden aplicar muchas políticas de transparencia. También se necesita de un Poder Judicial honesto y que sancione. Pero, sobre todo, que haya conciencia en la sociedad, que exista una sanción moral.
–¿Y la ejemplaridad?
–Por supuesto, el ejemplo deben darlo los líderes.

martes, 4 de diciembre de 2012

los pajaros

martes, 4 de diciembre de 2012
por Eduardo Aliverti


Hace una semana, esta columna decía que, frente a la inminencia del 7D, había que disponerse a perder la capacidad de asombro. Una referencia obvia a con qué estarían prestos a tirar los grandes afectados por la batalla cultural —primero económica y finalmente política, como todo— que ese día de diciembre porta uno de sus íconos.
El 7D, es muy probable, generará alguna sorpresa. No el 7, en rigor, sino el lunes 10. Aun así, los efectos de que en esa jornada comience el proceso a través del cual los grupos comunicacionales deberán desprenderse de todo lo que les sobra comenzarían a verse, con viento a favor, bastante después. Martín Sabbattella viene dejando claros ciertos aspectos técnicos al respecto. Pero el valor simbólico y legal de esa fecha no tiene retorno. No se espera que antes del viernes suceda algo estrambótico. Y es de tal forma como lo entienden no sólo el principal emporio “perjudicado” sino, casi a la par, las corporaciones que expresan los mismos intereses de discurso único. A todos ellos refería aquello de estar prontos a perder la capacidad de asombro aunque –seamos francos– más bien se trató de una frase con alto grado de legítimo efectismo porque –sabemos de sobra– el volumen de extrañeza nunca debe perderse. Confesión: en buena medida, esta columna se equivocó. Pese a eso del legítimo efectismo, cuando políticamente uno no cree que pueda quedarse estupefacto, dos sucesos de la semana provocan auténtico estupor.
El primero fue la pretensión clarinetística de penalizar a colegas, además de funcionarios, por presunta instigación a la violencia contra El Grupo. Perseguir periodistas, en una palabra, porque no hay que dar vueltas. A partir de ahí, dividamos. Ni siquiera un colifa completamente rematado podría imaginar que algún juez, y en última instancia la Corte o tribunales internacionales a los que el país suscribe, habilitaría mandar presos a trabajadores de prensa. Al margen de eso, nadie se explica, en ningún ámbito, cómo Clarín incurrió en semejante error y horror, hasta el punto de que varios de los periodistas del propio grupo tuvieran que salir al cruce. ¿Justo cuando venían de la potencia del/su cacerolazo se disparan a los pies? Un alto funcionario del Gobierno, en estricto off, contempló lo siguiente pero previniendo que era sólo un ejercicio especulativo, sin anclaje de data alguna: “Lo único que se me ocurre es que, para después del 7D, tenían armado un bardo de agresión contra instalaciones físicas de Clarín. O algo por el estilo. Y que, entonces, podrían decir ‘nosotros avisamos’. Pero les pasó que se ‘sobregiraron’ con los periodistas. Se fueron al carajo con eso y les salió mal, pero igual no se entiende. O están locos o están desesperados”. El firmante abona la segunda posibilidad, que no es necesariamente antitética con la primera (en las últimas horas se sumó la hipótesis de que trataron de marcar una ruta hacia la Corte Interamericana de Derechos Humanos). Como si fuera poco, El Grupo puso a dar explicaciones a un abogado de su ejército de bufetes, Hugo Wortman Jofré, quien requiere con urgencia un curso intensivo de oratoria. Pasa que es difícil, muy difícil, esperanzarse con herramientas retóricas cuando no hay el más mínimo convencimiento en torno de lo que se asevera. El agente acabó por señalar que nunca se pretendió acosar periodistas, cuando la presentación judicial afirmaba, de puño y letra, exactamente lo contrario. Todo terminó, por decir, en unas disculpas que publicó el diario en su sección “Del Editor al Lector”, más el bochorno indescriptible de los abogados corporativos al aclarar que los periodistas acusados no deberían desfilar ni apenas como “testigos”. La moraleja es aprender que los poderosos acostumbrados a la impunidad también se equivocan muy feo, si hay la voluntad política de enfrentarlos. Medio mundo de los ambientes políticos, periodísticos, intelectuales se rompió la cabeza, estos días, tratando de escudriñar a dónde quiso llegar Clarín con esa presentación judicial persecutoria. Qué se escondía. Resultaría que, como en el cuento de Poe “La carta robada”, el móvil de los desvelos está a simple vista. Si no se asume que una firme decisión política es capaz de alterar al bando oponente, al límite del desvarío o de ponerlo muy nervioso, jamás se podrá tener confianza en las fuerzas propias. El campo popular tiene mucha memoria de grandes derrotas, y quizá se trate de eso la sospecha permanente alrededor de cada movida de sus enemigos. Pero no es un curso irreversible.
Más o menos a la altura del jadeo de Clarín tratando de explicar lo inconcebible, un fallo neoyorquino de segunda instancia frizó la sentencia del cadavérico Griesa a favor de los fondos buitre. La derecha mediática se quedó sin regocijo, pero le faltaba lo peor: el documento de los obispos católicos. Esto requiere cierta explicación. Si es por consuno de intereses oligopólico-culturales (la Madre Iglesia y su sabiduría espiritual “abstracta”; el periodismo independiente que la aprovecha para afirmar que ese saber es el de sus negocios, etcétera), El Grupo, La Nación y compañía se hicieron la fiesta de encabezar en portada con la declaración obispal. El problemita es que lo aseverado por los obispos choca, para empezar, de frente y a lo bestia, con la liberalización de la costumbres. Estos curas se suicidan. Van en contra del matrimonio igualitario, de la emancipación sexual, de actualizar el Código Civil. Así les va, con sus misas cada vez más raleadas, sus feligreses cada vez más dispersos, su derrota progresiva frente a la religiosidad popular y los colectivos fascinerosos de evangelistas marketineros, pastores televisivos y radiofónicos, encantadores del alma. Pero ese suicidio es lícito, ortodoxo: muero con la mía, no quiero darme cuenta de nada, iré al cielo como guardián pretoriano de mi liturgia. Lo restante, como dato puntual, es que estos príncipes emiten su declaración bien antes de su rígido momento, la Navidad. Antes del 7D. Y como dijeron otros eclesiásticos, los de la Opción por los Pobres, con ironía no necesariamente desprovista de certeza, desde el escritorio del CEO de algún multimedios. Y dicen, en consecuencia, que les preocupa la división de la sociedad, la agresión, los chicos que no estudian ni trabajan. Dicen que la libertad de expresión está bajo amenaza, por supuesto. Dicen, por el amor de Dios, que los alarma “la politización de los jóvenes”. De ahí a “¿sabe usted dónde está su hijo ahora?” no hay ninguna distancia. Ninguna. Anda en ese documento la pluma de monseñor Bergoglio, para todos los habitantes de un pote de yogur que suponían una etapa diferente con monseñor Arancedo. Nunca son diferentes. Siempre estarán codo a codo con el Poder y en contra de los desposeídos. Siempre. Y a veces, como esta oportunidad en que se juega de qué lado ponerse, sin grises, o con grises que no confundan al enemigo, se les sincera la chaveta y lo dicen con todas las letras: nos preocupa la politización juvenil. La sinceridad extrema, cabe admitir. Tal vez podría agregarse que los irrita la politización a secas, y en todo caso, la juvenil en particular porque cada vez más pibes, y más, y más, están avivados acerca de varias cosas, incluyendo lo que representan estos obispos. Que no fueron capaces de dedicar una sola línea al show de pedófilos que anida en sus filas. Ni una sola. Parece ser que eso no es preocupación pastoral de la Curia, en este país donde ya son paisaje noticioso común los episodios de abuso sexual de los sacerdotes. Hasta el Papa los condenó en público. Hay que remar para quedarse a la derecha de Ratzinger.
Esta parte del todo se clarifica a pasos agigantados. Hay otra que es brumosa y se conforma con los interrogantes del tipo de quién, si no es Cristina. Y si no hay quién, a quién se promociona y cuándo. Y si acaso no está faltando reacción, renovar algo del gabinete, mostrar nuevas cartas, no caer en el embudo que desemboca en Scioli, cómo no seguir dependiendo tan en exceso del frenético trabajo que se centra en Olivos. Pero esa porción del todo, que es tan categórica como prospectivamente angustiante, apunta hacia el techo. La otra enseña cuál es el piso. El nunca menos.
La cuestión es que a los buitres se sumaron los cuervos. Y los caranchos. Si esto sigue así, será un muy buen negocio montarse una pajarería. Están juntándose, como era de prever, todas las variantes de rapiña. Pero en, y desde, un mismo sitio. En la inolvidable escena final de la película de Hitchcock, los pájaros se adueñan del lugar y los moradores de la casa huyen. La diferencia metafórica sería que, en el film, ganan los sagaces porque logran alzarse con la casa. En la actualidad política argentina, en cambio, que los pájaros conquisten el predio simboliza que el mediático es uno de los últimos lugares que les queda para refugiarse.
Y pasando papelones, encima.
Fuente: Pagina/12

miércoles, 28 de noviembre de 2012

LOS DEMANDADOS SOMOS TODOS

miércoles, 28 de noviembre de 2012

por Mempo Giardinelli
No represento a nadie, pero sé que somos muchos, muchísimos los escritores y escritoras, periodistas e intelectuales que sentimos la necesidad de subrayar nuestro absoluto e incondicional repudio a la sin dudas inconstitucional y antidemocrática demanda penal que ha presentado el Grupo Clarín contra los colegas Roberto Caballero, Sandra Russo y Javier Vicente, por su apoyo a la aplicación de la ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Parece mentira, pero en la así llamada Justicia de nuestro país hay jueces –y no son pocos– que son capaces de aceptar este tipo de demandas que, en rigor de verdad y sensatez, deberían ser rechazadas in limine y hasta con severos llamados de atención a los presentantes.
Pero ya sabemos cómo funciona la administración de justicia en la Argentina, cómo es permeable al influyentismo y cómo una gran mayoría de bufetes de abogados opera con los mismos estrictos principios y valores morales que tendrían un gato de tejado o un pedazo de piedra lunar.
Ante esta demanda, habría que subrayar que el apoyo explícito a la que se conoce popularmente como ley de medios no es exclusivo de los tres periodistas mencionados y de otros colegas allí incluidos como Nora Veiras, Orlando Barone o Edgardo Mocca solamente. En realidad, ese apoyo es compartido por una abrumadora cantidad de profesionales de la palabra oral y escrita. Por lo que cabría proponer y exigir, entonces, que Clarín nos demande a todos y todas los que de muy diversas maneras, en infinitos textos y alocuciones, hemos expresado nuestro apoyo a la vigencia plena de la ley de medios sancionada por el Congreso de la Nación.
No se trata en este punto de seguir discutiendo la desmonopolización de la comunicación en nuestro país. Ni de responder los chicaneros argumentos de que mejor un monopolio privado que un posible monopolio estatal.
De lo que se trata ahora es de rechazar de la manera más firme esta ridícula imputación a una supuesta “instigación a la violencia” por parte de periodistas que tienen nada más y nada menos que criterios personales y no están al servicio de sus ocasionales patrones.
En previsión de que acaso alguna absurda decisión judicial (que dado el presente tribunalicio argentino no sería imposible) condenara a estos colegas a entre tres y seis años de prisión, como hipotéticamente manda el Código Penal, sería bueno que el Congreso por un lado, y por el otro cada uno de los partidos políticos, se pronunciaran expresa y públicamente sobre este caso. Que para la paz social de nuestro país siempre es bueno saber quién opina qué sobre asuntos de altísimo riesgo institucional.
Por cierto en mi caso, que no soy kirchnerista pero apoyo el rumbo general y los trazos gruesos del gobierno nacional, hace casi dos meses he tomado la decisión de no aceptar las invitaciones para visitar ciertos programas de televisión. Me he excusado reiteradamente ante los convites de Código Político, Palabras más palabras menos y algunos otros, así como de diversos programas radiales, incluido el de Jorge Lanata y varios más de Radio Mitre, tanto de Buenos Aires como de Córdoba, del mismo modo que renuncié hace varios meses a escribir en el diario La Nación, porque no quiero ser funcional a espacios que trabajan por la no aplicación de la ley de medios.
Desde mi humilde y solitaria trinchera intelectual, prefiero postergar mis críticas y reparos ante políticas y decisiones gubernamentales con las que no acuerdo, y sobre todo con las que abierta y profundamente discrepo, y que no son pocas. Ya habrá oportunidad de expresarlas, sea el Gobierno capaz de escucharlas o no. Pero ahora, en estas tensas jornadas que vive la República –y en la que insólitamente vemos compatriotas que celebran cada traspié y se alegran por los ataques neocolonialistas– me parece más urgente y necesario expresar mi incondicional solidaridad con los colegas y así aportar a la paz y el fortalecimiento democrático. Que eso es sencillamente lo que hace la inmensa mayoría de los argentinos y argentinas que trabajan duramente, en todo el vasto territorio nacional, todos los días y sin especulaciones, dolarizaciones ni mitomanías.


Fuente: Pagina/12 - 28 nov 2012

domingo, 4 de septiembre de 2011

Los Martínez de Hoz al ataque

domingo, 4 de septiembre de 2011
fuente: Pagina/12 - por Osvaldo Bayer


No me puedo quejar. Hay que tener suerte. Los Martínez de Hoz me han iniciado juicio. Eso no le pasa a cualquiera. Ahora sí que me siento un elegido por el destino.
Es por el film Awka Liwen donde se analiza la Campaña del Desierto de Roca y mencionamos al fundador de la Sociedad Rural que fue, por supuesto, un Martínez de Hoz. El juicio alcanza también al codirector del film, Mariano Aiello y al historiador Felipe Pigna. Los que inician el juicio son los dos nietos de José Alfredo Martínez de Hoz, el conocido ministro de Economía de la dictadura de la desaparición de personas. A nosotros nos defenderá el conocido abogado de derechos humanos Beinusz Szmukler.
“¡Qué extraño!”, me digo, los tataranietos se sienten injuriados por lo que se sostiene del retatarabuelo y no por lo que hizo el abuelo, el mejor amanuense de la última dictadura más feroz de nuestra historia. La acusación contra nosotros es por “injuriar” al fundador de la Sociedad Rural. Lo escrito en esa acusación provoca hasta conmiseración en el lector, cuánto sentimiento cuando se habla de los hechos de un antepasado de hace ciento cincuenta años. Y nace una especie de sonrisa irónica cuando el lector piensa: ¿por qué tanto sentimiento por un lejísimo antepasado y no dolor y vergüenza por un abuelo que dominó en una brutal dictadura la economía mientras a su lado se torturaba, se desaparecía, se arrojaba vivos a prisioneros al mar desde aviones? Personaje que sigue teniendo juicios en la actualidad por acciones deshonestas, entre ellas la de Papel Prensa.
Me hubiera gustado que esos nietos me hubieran desafiado a un debate en la Biblioteca Nacional, por ejemplo, donde hubiéramos podido públicamente abrir todos los documentos que aseveran lo que sostenemos en el film. No. Inician un juicio, donde exigen una condena en dinero impagable por la cual los supuestos condenados deberíamos pagar solicitadas en todos los diarios del país declarándonos culpables de haber falsificado la historia. Por mi parte no tengo ningún temor. En mi vida de investigador histórico sobre los aspectos más oscuros y dramáticos de nuestra historia del último siglo he ganado todos los juicios o se han enterrado todas las amenazas de juicios. Porque siempre he sostenido que en historia no se puede mentir ya que, de hacerlo, alguna vez vendrá un investigador surgido de las bibliotecas y archivos para demostrar la verdad. Si en este caso el juez podría tener en cuenta el “dolor de retataranietos”, demostraré que no tengo ni por asomo fondos como para pagar lo que exigen –ellos, acostumbrados a las grandes sumas– y preferiré ir a la cárcel para pagar lo que no he cometido. No será la primera vez que estaré entre rejas por lo que escribo, aunque eso fue en dictaduras militares.
Leer el escrito de los nietos del ex ministro dictatorial nos despierta curiosidad. Sostienen, por ejemplo, que lo que se describe acerca del retatarabuelo estanciero Martínez de Hoz causará daños irreparables a la actual familia. Por ejemplo, le escriben el juez: “¿Advierte Vuestra Señoría el daño que las acreditadas falsedades de los autores contra los Martínez de Hoz causarán a la familia, a los suscriptos y a nuestros descendientes si tales falsedades son introducidas al ámbito escolar? El perjuicio contra nuestra familia sería, lisa y llanamente irreparable”.
Ante esta frase podemos sonreír: no se hagan problemas, el daño irreparable ya ha sido hecho por el abuelo José Alfredo Martínez de Hoz, repetimos, ministro de la dictadura más feroz de nuestra historia. Con ganarnos el juicio por unas escenas de nuestro film acerca de la Campaña del Desierto y el genocidio indígena no van a limpiar nunca jamás el nombre de Martínez de Hoz. Les recomiendo que en vez de preocuparse por el retatarabuelo, los descendientes se quiten la parte de Hoz, y se llamen a partir de ahora sólo Martínez, que es un apellido muy difundido y así pueden liberarse de ese terrible pasado familiar que es la figura del ministro dictatorial. El es quien asestó un golpe feroz e ilevantable contra su familia al ser ministro de esa dictadura.
Más todavía que el abogado que nos hace el juicio, ese nieto, se llama justamente José Alfredo Martínez de Hoz, igual que el ministro de la vergüenza nacional.
¿No es acaso este juicio un principio de tratar de hacer olvidar nuestro presente con una acusación contra un film que habla de la historia de cómo se robaron las tierras en las cuales vivieron durante siglos los pueblos originarios?
Los nietos demandantes sostienen que su retatarabuelo no intervino para nada con respecto a esas ocupaciones de tierras donde nacieron luego los grandes latifundios tan bien representados por la actual Sociedad Rural.
Justamente, ahora, aquí, voy a reproducir un documento de la Sociedad Rural donde habla acerca del fundador de esa entidad de estancieros, justamente de José Martínez de Hoz.
Esta solicitada fue publicada nada menos que el lunes 11 de junio de 1979, es decir, en plena dictadura militar de Videla, a página entera, siendo ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, por el diario Clarín, cuando se cumplieron cien años de la Campaña del Desierto. La solicitada dice, a todo título: “La Sociedad Rural Argentina, las Fronteras y los Indios”. En la misma se trae la resolución del ministro de Guerra, coronel Martín de Gainza de junio de 1870 que (textual) “acude a la Sociedad Rural Argentina pidiéndole se hiciera cargo de adquirir 1500 caballos para el Ejército con destino a la campañas contra los indios”. Luego sigue la solicitada (textual): “El entonces señor presidente de la Sociedad Rural Argentina, don José Martínez de Hoz respondió a ese petitorio diciendo: En contestación a la nota de V.E.... felicitándose la Sociedad Rural de que V.E. le haya dado esta brillante oportunidad para demostrar cuánto puede hacer en beneficio de los intereses rurales que está encargada de promover, cooperando siempre en todo sentido cuando se trata de dar seguridad y bienestar a nuestros pobladores de la campaña”. Aquí habría que decir que más bien se refería a la propiedad nueva de que se iban apoderando los nuevos dueños de la tierra con ayuda oficial. Luego, en la solicitada viene la circular firmada por Martínez de Hoz del 4 de julio de 1870 donde dice: “Siendo un deber de todo ciudadano prestar su auxilio y cooperación a los gobiernos, siempre que se ocupen de la seguridad y bienestar de las sociedades que dirigen, la corporación que presido no ha titubeado ni un momento en encargarse de la compra de 1500 caballos que el Excmo. Gobierno Nacional necesita urgentemente. La Comisión Directiva de la Sociedad Rural no ha trepidado ni un solo momento en tomar a su cargo tan importante comisión, porque ha creído que aceptándola trabaja en el sentido de favorecer los intereses rurales que tiene el deber de promover”. Firmado José Martínez de Hoz.
“Los intereses rurales”, dice el retatarabuelo de quienes nos iniciaron juicio. ¿Cuáles intereses, los de los pueblos originarios que vivían allí desde hacía veinte siglos? No, los intereses de los recién llegados que vieron que eso era una fuente de riquezas. El mismo día se hace la “asamblea general extraordinaria de la Sociedad Rural”. Y en el comunicado señala que el objeto de esa reunión es tratar la oferta hecha por “el gobierno de la Pcia. de Bs. As. al de la Nación para alejar los indios al otro lado del río Negro”. Misión que llevará a cabo ocho años después el general Roca. En la asamblea se resuelve ofrecerle al gobierno “la cooperación de los hacendados sin limitación alguna”. Estas tres palabras lo dicen todo.
Luego, los hacendados levantan el tono y ofrecen al gobierno: “La más decidida cooperación para reunir los elementos bélicos necesarios que, ayudando a los que tiene la Nación, sirvan a repeler los indios lejos de nuestras fronteras actuales”. Todo, firmado por José Martínez de Hoz.
Y trescientos ganaderos.
Luego sí, Martínez de Hoz muere antes de la expedición de Roca. Pero es que la Campaña del Desierto ya había comenzado mucho antes.
Bien, he presentado la primera prueba. Mi esperanza es –aunque yo vaya preso por faltar el respeto “a la Sociedad Rural”– que con esto tome un nuevo curso la gran polémica en el país acerca del genocidio que los argentinos cometimos hace un siglo y medio contra los pueblos originarios. Así que, bienvenido el juicio que nos han iniciado los Martínez de Hoz. Servirá para ventilar ese oscuro pasado.

jueves, 28 de julio de 2011

LO VIMOS

jueves, 28 de julio de 2011
Por Mempo Giardinelli
Lo digo como hombre de provincia, de lo que ustedes llaman “interior”: me consta que a muchos ciudadanos/as que no votamos en la Ciudad de Buenos Aires nos preocupa enormemente la perspectiva de que nuestra vieja Capital Federal vaya a seguir gobernada, cuatro años más, por una persona a la que desde el comienzo de su gestión vimos achicar presupuestos y reparticiones de educación y de cultura, y que llegó a designar a un troglodita en el Ministerio de Educación y tardó once días en darse cuenta.
A muchos argentinos que no estaremos allí el próximo domingo 31 nos alarma un jefe de Gobierno al que vimos designar a ex policías de pésima trayectoria al frente de la naciente Policía Metropolitana; que ordenó la compra de pistolas-picanas y que está procesado por haber ordenado escuchas telefónicas ilegales.
La verdad es que sin agraviar uno puede sostener que es muy peligroso que ese hombre haga de la mentira política un estilo tan fuerte. Es un político que dice no serlo, pero que cuando fue diputado nacional vimos que fue un campeón de mediocridad porque casi no apareció por el Congreso, aunque seguramente cobró todos sus sueldos.
Lo vimos esta misma semana previa al ballottage decisivo, aplaudiendo las exageraciones del nunca sutil señor Biolcati en la Rural. Y después en Santa Fe, junto al señor Del Sel, lo vimos engañar a la ciudadanía al sostener, con la complicidad del terrorismo periodístico, que “no son políticos”. Pretenden ser representantes de una “nueva política”, pero tienen detrás, aunque los ocultan vergonzantemente, a los señores Duhalde, Venegas, Barrionuevo, Amadeo, Puerta o Toma, que de nuevos, precisamente, no tienen nada.
De igual forma, cuando el señor Durán Barba, talentoso publicista y acaso padre del triunfo PRO en la primera vuelta porteña, aparece coludido en una causa penal por enlodar al adversario mediante recursos ilegales, vimos que este hombre niega que eso sea “campaña sucia”, pide infantilmente “basta de agresiones” y le reclama a Daniel Filmus que haga “alguna autocrítica”, materia que él mismo desconoce por completo.
Vimos también que es duro para perseguir a miles de trapitos que se ganan la vida cuidando coches, pero es muy blando para combatir con los que lucran con la prostitución. Persigue con más saña a los pobres que a los explotadores de mano de obra esclava, de los que hay tantos en su ciudad.
Vimos que pintó bicisendas y acertó con el Metrobús, que es una idea de transporte público imperante en muchas capitales latinoamericanas, pero no cumplió su promesa de construir diez kilómetros de subte por año. Al contrario, la ampliación de la red de subtes porteña es una realización del gobierno nacional.
Vimos cómo aumentó un 300 por ciento el impuesto de alumbrado, barrido y limpieza, pero mantiene a la ciudad insólitamente mugrienta, contrariando la Ley de Basura Cero.
Vimos que otorgó reiterados beneficios al Grupo Clarín y otros monopolios, como una licitación por 275 millones de dólares por computadoras que valen menos de la mitad.
Vimos que permitió y defendió la participación de represores y aliados de la dictadura en el Gobierno de la Ciudad.
Vimos que vetó decenas de leyes votadas por la Legislatura, la mayoría sobre políticas sociales. Asimismo cerró centros culturales en todos los barrios y desalentó la participación de los vecinos. Vimos que cerró cursos gratuitos de capacitación laboral en el Centro Cultural Ricardo Rojas.
Vimos el desmanejo del Teatro Colón, con cuyos músicos está en permanente conflicto, además de que avanzan la reconversión del coliseo en una especie de ópera-shopping y la tercerización de su producción operística.
Vimos cómo vació los hospitales públicos, hoy carentes de insumos básicos como el gas. Y vimos cómo también las escuelas públicas carecen de gas y sus problemas edilicios incluyen riesgo de derrumbes. Y vimos y escuchamos denuncias sobre la compra de netbooks con altísimos sobreprecios.
Y también vimos y vemos que no controla la construcción en la ciudad, lo que implica una pérdida de patrimonio histórico y arquitectónico, que es de la nación entera.
Vimos cómo permite el accionar de matones que golpean y maltratan a las personas en situación de calle, al mismo tiempo que vetó leyes que promovían beneficios para construir comedores y alojamientos temporarios.
Vimos cómo cerró el Servicio de Zooterapia para niños y adolescentes discapacitados, donde se usaban animales, en particular perros, para la rehabilitación.
Y vimos, asombrados, cómo decidió también reducir el presupuesto del Hospital Garrahan, con el argumento de que no todos los niños que se atienden en el hospital son porteños. ¿A ustedes realmente les parece que los argentinos de fuera de Buenos Aires no merecemos el Garrahan?
Y vimos al Hospital Borda sin gas y en peligro de cierre, como el Moyano, donde se rumorea que hay ofertas inmobiliarias inconfesadas.
Vimos cómo se subejecutan presupuestos en salud, educación y vivienda, mientras crece el endeudamiento.
Y vimos también que es un dirigente que huye de los debates, acaso porque no podría tener un apuntador a sus espaldas, como vio todo el país por la tele. Ese tipo que desde atrás le dictaba al oído lo que tenía que decir... ¿a ustedes no les produjo algo así como vergüenza ajena cuando lo vieron?
A mí me cuesta entender cómo se puede votar a un político así, devenido mezcla de Susana-Mirtha-Tinelli de la política. Un hombre vacío de ideas, de discurso, que frivoliza todo y así descoloca lo mejor de la ciudadanía porteña, históricamente de vanguardia, innovadora y culta.
Yo digo que es un hombre que no merece a esa ciudad, porque siempre tiene excusas, echa culpas a los demás, no se hace cargo de nada y hace la plancha como una especie de inimputable autodeclarado y autoimpune. Dios no lo quiera, pero, ¿ustedes se imaginan una tragedia como la de Cromañón con este hombre en el gobierno?
Apenas soy un hombre de provincia sin intención de ofender a nadie, que respetuosamente le propone que este domingo 31, antes de votar, reflexione sobre esto que usted también ha visto. Porque todos lo vimos. Lo vemos.
Fuente: Pagina/12

miércoles, 20 de abril de 2011

URGENTE

miércoles, 20 de abril de 2011


Testigo desaparecido

Víctor Martínez está desaparecido desde el lunes. Sus familiares presentaron un hábeas corpus. Es un testigo clave en el caso del obispo Carlos Ponce de León.

martes, 22 de marzo de 2011

No me alibies

martes, 22 de marzo de 2011
Por Juan Sasturain
A la OTAN & Co., por si acaso.
Supongamos que tengo un problema,
supongamos que hay bronca en mi casa.
Digamos que es terrible lo que pasa,
que cunde el odio y el rencor se extrema.

Supongamos que estalla el sistema,
y de los dos lados avivan la brasa.
Ya hablan las armas, la locura arrasa,
y todo lo que sepa arder, se quema.

Supongamos que, sin que te lo pida,
decidas aliviar mi dolor ciego
e instales en mi casa y en mi vida,

tu idea de salud a sangre y fuego.
Tu puta ayuda es un viaje de ida:
si sufro no me alibies, te lo ruego.

Fuente: Pagina/12

sábado, 8 de enero de 2011

"LOS MUERTOS QUE VOS MATAS"

sábado, 8 de enero de 2011
sábado con lluvia, principio de año. Ideal para junto con el anuario de Pagina/12 reafirmar el 2010 que vivimos. Prepararnos para la batalla por venir en este 2011, para mantener bien firmes los pies en esta vereda ante los empujones de la derecha oligarca que vienen por todo.
Y entre tantas reflexiones y de afirmaciones, me encontré con este texto de un gran periodista como Eduardo Aliverti, que mas que una nota periodística es una declaración de principios y de posiciones firmes.
Creo que hoy es un buen día para releerla, para sentirla propia, para prepararnos ante las batallas que vienen.

domingo, 12 de diciembre de 2010

EL DESAFÍO - Horacio Verbistky

domingo, 12 de diciembre de 2010
Publicado en Pagina/12
imagen Pablo Piovano


El ministerio de Seguridad terminará con el insensato autogobierno policial, una de las grandes deudas de la democracia. CFK propicia una salida política para el conflicto social sin ignorar qué fuerzas actuaron para gatillarlo. La convocatoria a quien supo conducir y reformar a las Fuerzas Armadas señala un camino. La seguridad no es incompatible con la ley y los Derechos Humanos, los problemas sociales no tienen solución represiva y no hay espacio para la desetabilización

lunes, 5 de abril de 2010

NECESIDAD Y URGENCIA

lunes, 5 de abril de 2010
Por Eduardo “Tato” Pavlovsky * - Pagina/12 - 05 de abril del 2010


Arreglar los institutos de menores no da réditos políticos (Carmen Argibay).

Intentar pensar nuestro país es de un gran nivel de complejidad. Una semana con Redrado, otra con La Hiena, un mes con los Pomar. Otra con los mejores culos del verano y los chismes del espectáculo. Otra con la operación del ex presidente y las explicaciones de la operación. Otra con la decadencia boquense. Es muy probable que no se entienda el país con ideas. Sólo las imágenes van quedando. Son las que pesan y las que producen subjetividad social. La mayoría de la población no logra “pensar” la información sólo la “mira”. Mira las imágenes. ¿O alguien entendió algo acaso del conflicto del Banco Central? Todo da más o menos igual. Todas son verdades a medias. Lenguaje confusional exitoso. Pero los enfrentamientos son cada vez mayores. Se dice todo y de todos. Algunos mantienen una estrecha coherencia. Otros han cambiado de un día para el otro su manera de pensar o vivir.

De todo esto no podría opinar con claridad. Sinceramente, el bombardeo de imágenes también me afecta a mí. En este país denunciar sistemáticamente la corrupción corre el peligro de que algún diputado termine baleado como fue Solanas durante el gobierno de Menem.

Algunas cosas sí me quedan claras. En este maravilloso país, cuyas exportaciones y riquezas en recursos naturales son de gran magnitud, el 35 por ciento de la población vive debajo de la línea de pobreza y con alto grado de indigencia. ¡Parece increíble! Pero ya se ha vuelto un fenómeno obviamente creíble.

Los ricos tienen cada vez más plata y los pobres cada vez menos posibilidades. Los ricos viven en sus mansiones en los countries, los pobres e indigentes en casas de lata o en las villas. Es así. Carentes en mucho casos de las más elementales condiciones de higiene. Falta de espacio. Pueden vivir ocho en tres colchones tirados en el piso. Hacinamiento. Todo tipo de promiscuidad sexual, que justamente hay que buscarla en los espacios reducidos, que favorecen las situaciones incestuosas y el colecho. Ausencia de agua potable o agua contaminada con uranio muchas veces. Ausencia de cloacas. En fin, es difícil imaginar este infierno argentino. Pero todavía más difícil es imaginar la falta de respuesta del resto civil de la república. Hay organizaciones sociales, grupos que trabajan en todo tipo de ayuda social. Pero no existe una política de Estado.

Hay que construir planes de inclusión para los padres. Darles vivienda, trabajo, educación, sistemas de salud para que los niños no tengan mañana problemas con la ley penal (C. Argibay).

Hace poco, un prestigioso sociólogo brasileño sostenía que había muchas obras de inversión de Lula en las villas como política de Estado. Y sostenía que el fenómeno es difícil pero no imposible. Los narcotraficantes, creadores del crimen organizado, son defendidos en las favelas por los niños que las habitan. Esta niñez ha sido favorecida por los narcos en los problemas de salud y educación. Allí es donde Lula está interviniendo. Porque el problema de la inseguridad es bien claro que está organizado por los narcos que forman a los jóvenes para el crimen organizado.

En un plano menor, lo mismo ocurre aquí. Los narcotraficantes crean un ejército de jóvenes para la construcción de la sistematización del crimen organizado. ¿Quiénes ocupan las cárceles juveniles? Los niños miserables, sin educación y sin protección sanitaria. Cuando entre los delincuentes aparece un “joven de clase media”, todos los diarios expresan su asombro “¿¡Qué hacía un muchacho bien en un lugar como ése!?”

Tampoco creo que la construcción de planes de inclusión social desde el Estado proporcione rédito político. El bajo nivel socioeconómico con el subdesarrollo de los recursos humanos al límite, sin trabajo, sin esperanza es un caldo extraordinario para el crimen organizado. Con esta juventud subhumana, excluida, sin vida, sin proyectos, sin esperanza, con lesiones neurológicas por la hipoalimentación.

¿Pero a quién le importa todo esto? Todo lo que se escribe son registros o estadísticas. 800 mil jóvenes de la provincia de Buenos Aires no trabajan ni estudian. Con precios muy bajos (100 a 500 pesos) se construye un delincuente. Para robar o matar directamente y siempre con un poco de droga para el operativo.

Conversen con algún intelectual progresista de la política actual y seguramente este fenómeno “monstruoso” argentino no será mencionado. Pero estará de acuerdo en que hay que combatir el crimen organizado. Vidas desperdiciadas. Los no existentes. Los más allá de los excluidos. Los semimuertos.

Recordemos la complicidad civil durante la dictadura. Con todo, cada muchacho o muchacha tenían nociones de qué estaba haciendo y por qué luchaba. Las víctimas de la pobreza e indigencia mueren todos los días por causas evitables.

Es el momento de reinventar el mundo y las instituciones. El mundo ha perdido la capacidad de crear y soñar y debemos recuperarla. Otro mundo y otro camino todavía son posibles.

Hemos perdido la capacidad de creer en el mundo. Nos han robado la creencia de un mundo más justo (G. Deleuze).

Un buen tema para una nueva instrucción cívica. ¿Qué es ser cómplice civil? ¿Acaso la indiferencia ante el sufrimiento de un hermano?

* Psicoanalista, dramaturgo.

martes, 26 de enero de 2010

UN IGNORANTE PELIGROSO

martes, 26 de enero de 2010
Hoy comparto con ustedes la opinion del perodista Horacio Verbitsky sobre los dichos de Duhalde y las consecuencias en America Latina sobre las políticas de derecha, imperdible e inquietante la oscuridad de este personaje de la política argentina. 

El ex senador Eduardo Duhalde confirmó que su proyecto es incluir a las Fuerzas Armadas en las tareas de seguridad que les están vedadas por las leyes de defensa nacional y de seguridad interior, expresión del máximo nivel de consenso alcanzado por las principales fuerzas políticas argentinas en torno de una política de Estado.


En diciembre sostuvo que los jóvenes eran peligrosos y debían ser reeducados, para lo cual podían usarse las instalaciones castrenses donde antes estaban los soldados conscriptos. Este mes, desde El Salvador, agregó que el gobierno nacional humillaba a las Fuerzas Armadas por lo que el Ejército hizo en la década de 1970 y sostuvo que en lugar de ese grave error el camino era la reconciliación. Ayer, a raíz de la repercusión de sus palabras, que fueron repudiadas por los organismos defensores de los derechos humanos y por sectores castrenses como el Centro de Militares para la Democracia, CEMIDA, dijo que no quiso proponer la interrupción de los juicios por los crímenes de entonces, pero no pudo explicar a qué reconciliación se refería. Es imposible olvidar que desde el Poder Ejecutivo indultó a instigadores de la Triple A vinculados con su entorno íntimo y al jefe de la última rebelión carapintada y que la oposición de Kirchner obstaculizó su proyecto de confirmar la constitucionalidad de las leyes de punto final y obediencia debida.

En ese punto se trata de una retractación implícita, porque Duhalde no se bancó la polémica pública sobre el tema. También en 2002 reculó porque no se hizo cargo de las consecuencias de su política represiva, cuando la mejor maldita policía del mundo entendió el mensaje oficial y asesinó a Kosteki y Santillán en Avellaneda.

En cambio insistió con la idea de embarcar a las Fuerzas Armadas en la denominada lucha contra el delito y puso como ejemplo a Colombia y México. La inseguridad en general y las drogas en particular son el gran pretexto para la remilitarización de las sociedades latinoamericanas y no hay país donde esa estrategia haya tenido éxito. Por el contrario, desde que la idea de la guerra a las drogas fue instalada en Estados Unidos, enormes recursos se dilapidan en ese barril sin fondo con el único resultado de que cada año el problema es más grave, la violencia más terrible y el negocio mayor, como puede apreciarse ahora en México. Desde que concluyó la guerra fría con el colapso del bloque comunista, el narcotráfico es el gran pretexto para aumentar presupuestos militares y la fabricación y venta de armas, según de qué lado de la frontera se trate, y para que Estados Unidos ejerza su control.

México y Colombia son los países en los que la injerencia de los Estados Unidos es más grande, y siempre en aumento. Esto se refleja también en un desplazamiento de las dirigencias políticas estadounidenses por el componente militar. El Comando Sur tiene más personal y presupuesto dedicado a América Latina que el resto de los ministerios, secretarías y organismos gubernativos de Washington sumados. El establecimiento de bases en Colombia, que los países vecinos perciben como una amenaza, el golpe blanco en Honduras, la ocupación militar de Haití donde lo que se necesitan son socorristas, señalan la tendencia de un círculo vicioso que se retroalimenta.

Por último, lejos de humillar a las Fuerzas Armadas, la política de memoria, verdad y justicia es la única de las intentadas desde 1983 que les devuelve su dignidad y su respeto, porque es la primera que no coloca bajo sospecha al conjunto del estamento militar. Hubo criminales que deben ser castigados y hay nuevas generaciones que no tienen por qué cargar con esa mochila. Su rol en una democracia no puede ser el de policía, para el que los militares no están capacitados y cuando lo ejercen producen desastres. Hasta la defensa de los procesados en 1985 lo dijo en sus alegatos. La verdadera humillación es rebajar la profesión militar al nivel de una Gendarmería antinarcóticos o una policía barrial. La propuesta de Duhalde ya se está aplicando en Centroamérica, con resultados desoladores.

Si Duhalde sabe que su proyecto es inviable, al enunciarlo incurre en un acto de oportunismo político, explotando con fines electorales la ansiedad de muchos sectores de la sociedad por los hechos de violencia que una televisión sensacionalista magnifica más allá de toda proporción. Si por el contrario cree lo que dice, es un ignorante peligroso y si tuviera algún poder podría precipitar al país a una crisis de consecuencias impredecibles.

Pagina/12 - 26 enero 2010

miércoles, 20 de mayo de 2009

ENTREVISTA A PINO SOLANAS

miércoles, 20 de mayo de 2009
Entrevista realizada por Miguel Jorquera para pagina/12 bajada de InfoSur. Intentando escuchar a otros candidatos, en el camino de la busqueda de representación.

El cineasta afirma que reniega tanto de los proyectos que encarnan el PJ y la UCR como de “los rejuntes” progresistas. A pesar de sus duras críticas al Gobierno, Solanas aseguró que “jamás dije que Kirchner es igual a Menem”.

–¿Cómo sería esa alternativa para enfrentar a la derecha?–

Una gran salida nacional, democrática y popular, con un conjunto de fuerzas alrededor de un gran proyecto.–¿Alcanza con lo que ha sumado Proyector Sur sólo en la Capital?–Somos una construcción frentista que está trabajando en distintas provincias del país. Si hay realmente ganas de que surja una alternativa, entonces ayudemos y empecemos a construirla. Ni el presidente del PJ con su cloaca pejotista ni la conjunción del corral de la UCR que llama a sus ovejitas descarriadas y vuelven todas son soluciones para el país. Tampoco Macri, que es más de los mismo con Solá y De Narváez.

–¿No le reconoce ningún logro a este gobierno?–

Que lo critique no quita que le hemos reconocido con total honestidad intelectual todos los logros y la iniciativas buenas del Gobierno, como de cualquier otra fuerza política. También creemos que es lamentable la mezquindad, la falta de generosidad que existe en la puja política. Y en eso nadie le puede ganar a Elisa Carrió. Nosotros no le deseamos mal al Gobierno, sino que le criticamos que se haya corrido tan a la derecha.

–¿Adoptarán la misma postura en el Congreso?–

Si hoy se abre el debate a la Ley de Radiodifusión, nosotros decimos que es una gran decisión del Gobierno, porque es demencial que sigamos con la ley de la dictadura. Los 21 puntos del proyecto son una iniciativa excelente, después habrá que bajar a tierra el proyecto y sabemos las de presiones y de lobbies que los grupos mediáticos van a ejercer para corregir la letra chica del proyecto, que son las esenciales.

–Pero a usted alguna vez equiparó a Kirchner con Menem.–

Jamás dije semejante cosa. Ni Kirchner es Menem ni Lavagna es Cavallo. Pero sí que los Kirchner han profundizado la entrega de los principales recursos del subsuelo argentino, que si lo sumamos son tantos o más que la renta que produce el agro entero. Yo no le critico a Kirchner que en temas de minería y petróleo haya ido a 20 kilómetros, pudiendo ir a 80 o 100 como Evo Morales, a quien le brinda un gigantesco apoyo. Le critico que haya ido siempre en la dirección contraria. La Argentina podría recuperar todas las concesiones petroleras por vía jurídica o esperar hasta el 2017 y con las reservas del Banco Central poner en marcha una petrolera estatal. Sin embargo, avaló la prórroga de los contratos como el del yacimiento más importante del país, que es Cerro Dragón, en Santa Cruz y Chubut.

–¿Y con la renta agraria qué debe pasar?–

Desde el primer día dijimos retenciones móviles y más: impuesto a la renta potencial de la tierra y ahí no se salva nadie. El problema agrario es mucho más complejo que la resolución 125. Debemos recuperar el comercio exportador de granos, somos uno de los seis exportadores que no incide en el mercado internacional, mientras que Canadá y Australia compran el 95 por ciento de su producción. Hay que subsidiar otras producciones agrarias para que no mueran por la expansión de la soja y parar el desastre ecológico que está produciendo la sojización de la Argentina.

–¿Por qué no acordó con Sabbatella en la provincia?–

El hizo su construcción solo. Nosotros también íbamos a presentar candidatos, pero por la pérdida de la personería electoral no lo pudimos hacer. Pero nosotros no salimos a romper la otra construcción, Sabbatella no es un enemigo nuestro. Hemos tenido conversaciones con todos los sectores, porque esto es chiquísimo, pero la desesperación que genera el cierre de lista no sirve más, hay que empezar a construir desde otro lado. Igual que cuando nos decían que nos juntemos con el resto del progresismo en Capital. No creo en los rejuntes y además tenemos proyectos diferentes.

–¿A quién votó por primera vez?–

¿Por primera vez...? Fue... en el ’58; la orden de (Juan) Perón desde el exilio de votar a (Arturo) Frondizi “contra el continuismo gorila”.

–¿Se arrepintió de algún voto?–

Sí, de ése, a la semana nomás y antes de que asuma. Entonces (Arturo) Jauretche advertía sobre las ideas que traía (Rogelio) Frigerio. Dos meses después entregaban a las multinacionales cinco grandes yacimientos petroleros que estaban en manos de YPF. Entre ellas Cerro Dragón, que todavía sigue en manos de los monopolios internacionales.

–¿Cortó boleta alguna vez?–

No recuerdo, tendría que revisar todas mis votaciones, sobre todo en los años de desesperación. Pero en general voté boleta completa.–¿Tiene cábalas para el día de la elección?–Voy a utilizar todas las que tenga y a crear otras tantas. Ese día es como cruzar el océano, ni siquiera se ve la otra orilla, pero uno quiere que pase rápido.
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