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miércoles, 22 de mayo de 2013

El sentido ultimo de la ética consiste en la corrección del egoismo

miércoles, 22 de mayo de 2013
El sentido ultimo de la ética consiste en la corrección del egoísmo. 
Spencer nos dice que el sentido último de la ética consiste en la corrección del egoísmo. El egoísmo que forjó la lucha de clases e inspiró los más encendidos anatemas del materialismo es al mismo tiempo sujeto  último del proceder ético. Corresponde seguramente una actitud ante esa disposición cerrada que produce la sobrestimación de los intereses propios. La enunciación de tal cosa corresponde en la Historia a una sangrienta y dura evolución cuyo fin no podemos decir que se haya alcanzado aún.

El egoísmo de los que todo lo tienen.
Si la felicidad es el objetivo máximo y su maximación una de las finalidades centrales del afán general, se hace visible que unos han hallado medios y recursos para procurársela y que otros no la han poseído nunca. Aquéllos han tratado de retener indefinidamente esa condición privilegiada, y ello ha conducido al desquiciamiento motivado por la acción reivindicativa, no siempre pacifica, de los peor dotados. El egoísmo estaba destinado, acaso por designio providencial, a transformarse en motor de una agitada edad humana.

El egoísmo es la ausencia de otros valores.
Pero el egoísmo es, antes que otra cosa, un valor-negación; es la ausencia de otros valores; es como el frío, que nada significa sino ausencia de todo calor. Combatir el egoísmo no supone una actitud armada frente al vicio, sino más bien una actitud positiva destinada a fortalecer las virtudes contrarias; a sustituirlo por una amplia y generosa visión ética.

Del disfrute privado del bienestar a la difusión de ese disfrute.
Difundir la virtud inherente de la justicia y alcanzar el placer, no sobre el disfrute privado del bienestar, sino por la difusión de ese disfrute, abriendo sus posibilidades a sectores cada vez mayores de la humanidad: he aquí el camino.

*La comunidad Organizada. Juan Domingo Peron. Secretaria Política de la Presidencia de la Nación, Bs As 1974
El libro completo aquí.

jueves, 8 de noviembre de 2012

2012, el año que fuimos Kichneristas

jueves, 8 de noviembre de 2012

Hoy, ahora, estando transcurriendo el tercer periodo consecutivo de gobierno Kichnerista, encabezado por Nestor y luego su compañera Cristina,  queda latente en el aire que el peronismo está (creo que nunca dejo de estar) más arraigado que nunca en las masas populares.



El discurso y la ruptura que vivimos en este presente, contra el último gobierno cívico-militar y continuado por el neoliberalismo furtivo de los 90, no puede dejar de llevarnos a recordar allá por el 45´ el acenso de Perón y el movimiento peronista luego de la década infame (1930-1943) que azoto al país.
hoy, como ayer el peronismo surge como bandera de las masas populares contra la explotación e invisibilidad de las minorías y oligarquías  autoprocramadas "ilustadas".


Creo fervientemente que el populismo es la expresión instituyente con la que nuestro pueblo confronta con las democracias burguesas impuestas por los países imperialistas cuando se derrumbo el sistema colonialista de dominación. o sea, una nueva manera de mantener el eje de dominación. Cambiar todo, para no cambiar nada.

Este gobierno volvió a visibilizar a las masas populares, como Perón las volvió a poner al frente de la acción. Entre muchas políticas implementadas podemos resaltar la nacionalización de las AFJP, ampliación del derecho a una jubilación a los sectores mas bajos, Asignación Universal por Hijo o plan Conectar Igualdad. Todas medidas que llevan a igualar lo que en los noventa era un beneficio para pocos a un derecho para todos.  

 Esto es lo que mas duele a sus refractores, sentir que sus privilegios, dejan de ser tal, para ser un derecho de las mayorías. 


miércoles, 17 de octubre de 2012

17 de octubre

miércoles, 17 de octubre de 2012

Era muy de mañana, y yo acababa de ponerle a mi mujer una inyección de morfina (sus dolores lo hacían necesario cada tres horas). El coronel Perón había sido traído ya desde Martín García. Mi domicilio era este mismo departamento de la calle Rivadavia. De pronto, me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia: el rumor fue creciendo y 
agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular, y en seguida su letra:«Yo te daré, / te daré, Patria hermosa, / te daré una cosa, / una cosa que empieza con P, / Perooón». Y aquel «Perón» resonaba periódicamente como un cañonazo. Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo a la Plaza de Mayo. Vi, reconocí, y amé los miles de rostros que la integraban: no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina «invisible» que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista."

(Leopoldo Marechal)

domingo, 23 de septiembre de 2012

23 de septiembre de 1947

domingo, 23 de septiembre de 2012
que mejor para entender esta fecha que las palabras de ella, Evita, que mejor para entender el valor de un derecho, lo que costo, y quienes lo lograron. Como muchos de los derechos hoy vigentes de los trabajadores, logrados en aquellos años, y que los mismos oligarcas y vende patrias siguen intentando ocultarnos.

jueves, 16 de junio de 2011

BOMBARDEO SOBRE LA PLAZA DE MAYO

jueves, 16 de junio de 2011
Escucho hablar de violencia, de inseguridad, de autoritarismo, de crispación. Yo les pregunto, donde estaba la derecha oligarca y conservadora que hoy se desgarra las investiduras por la democracia el 16 de junio de 1955.

Ayer como hoy, ellos siempre contra el pueblo, no olvidemos ni creamos en sus viejas mentiras. 






martes, 10 de mayo de 2011

Enrique Santos Discepolo - Mordisquito

martes, 10 de mayo de 2011
Fuente: El Ortiba.org


El último texto leído por Discépolo el 10 de noviembre de 1951, un día antes de las elecciones que concluyeron con el triunfo arrollador de Perón dijo: 

"Mordisquito ¿A mí me la vas a contar? 
Bueno, mirá, lo digo de una vez. Yo no lo inventé a Perón. Te lo digo de una vez, así termino con esta pulseada de buena voluntad que estoy llevando a cabo en un afán mío de liberarte un poco de tanto macaneo. La verdad: yo no lo inventé a Perón, ni a Eva Perón, la milagrosa. Ellos nacieron como una reacción a los malos gobiernos. Yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón ni a su doctrina. Los trajo, en su defensa, un pueblo a quien vos y los tuyos habían enterrado de un largo camino de miseria. 

Nacieron de vos, por vos y para vos. Esa es la verdad. Porque yo no lo inventé a Perón, ni a Eva Perón. Los trajo esta lucha salvaje de gobernar creando miseria, los trajo la ausencia total de leyes sociales que estuvieran en consonancia con la época. Los trajo tu tremendo desprecio por la clases pobres a las que masacraste, desde Santa Cruz hasta lo de Vasena, (se refiere a la Patagonia Rebelde y a la Semana Trágica) porque pedían un mínimo respeto a su dignidad de hombres y un salario que les permitiera salvar a los suyos del hambre. Sí, el hambre y de la terrible promiscuidad de sus viviendas en las que tenían que hacinar lo mismo sus ansias que su asco. 

No. Yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón. ¡Vos los creaste! Con tu intolerancia. Con tu crueldad. Con la misma crueldad aquella del candidato a presidente que mataba peones en su ingenio porque le pisaban un poco fuerte las piedritas del camino a la hora de la siesta (se refiere a Robustiano Patrón Costas, cuya postulación en la fórmula con Ramón Castillo se malogró con el golpe del 4 de junio de 1943). 

Sí, yo sé que te fastidia que te lo recuerde. Es claro, pero vamos a terminarla de una vez. Porque yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón. Los trajo la injusticia que presidía el país. Porque a fuerza de hacer un estilo de tanto desmán, terminó por parecerte correcto lo más infame. Claro, a vos no te alcanzaba esa injusticia. Tendrías, como un señor que yo conocía y que iba todos los meses a cobrarlo, un puesto de ama de cría para cubrir sus gastos, que se lo pagaban oficialmente, y un sueldo para salir con el clan. 

Yo me acuerdo del clan. Y vos también. Aquella mafia siniestra que salía sólo para aterrorizar gente y mataba una vez a gomazos, otra vez a tiros y a veces con el camión para hacerlo más divertido. No, si la memoria fastidia. Pero yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón. Los trajo la injusticia que manejaba el país. Mirá, si vos hubieras estado en la Semana Trágica como yo y como tantos, en Cochabamba y Barcala, y hubieras visto morir primero a aquellos cinco, luego a cientos, y hubieras visto masacrar judíos por una gloriosa institución que nos llenó de vergüenza, no hubieras formado nunca más parte de ese partido que integrás por amor propio y quizá por ignorancia de tantos hechos delictuosos que son los que empezaron a preparar la llegada de Perón y Eva Perón. 

En un país milagroso de rico, arriba y abajo del suelo, la gente muerta de hambre. Los maestros sirviendo de burla en lugar de hacer llorar porque estaban sin cobrar un año entero. ¡No! ¡Y todo vendido! ¡Y todo entregado! Yo sé que te da rabia que te lo repitan tantas veces, pero es que entristece también pensar que no lo querés oír. El otro día, en un discurso oí que decías refiriéndote a un gobierno de 1918: Ya por ese entonces los obreros gozaban.... ¿De qué gozaban? ¡Los gozaban!, que no es lo mismo. Y, sí, Mordisquito, ¡los gozaban! 

La nuestra es una historia de civismo llena de desilusiones. Cualquiera fuese el color político que nos gobernó, siempre la vimos negra. Aspiramos a gozar y al final nos gozaron. ¡Todos! ¡Siempre! Una curiosa adoración, la que vos sentís por los pajarones, hizo que el país retrocediese cien años. Porque vos tenés la mística de los pajarones y practicás su culto como una religión. Cuanto más pajarón él, más torpe y más crédulo vos. Te gusta oír hablar a la gente que no le entendés nada; la que te habla claro te parece vulgar. 

Yo también entré como vos y, ¿por qué no confesarlo?, me sentía más conmovido frente a un pajarón que frente a un hombre de talento. El pajarón tiene presencia, tiene historia larga, la que casi siempre empieza con un tatarabuelo que era pirata. Yo también me sentía dominado por los pajarones cuando era chico. Ahora, ¡no! Cuando era chico, sí. ¡Pero no ahora, Mordisquito! Salvate de los pajarones. El fracaso - por no decir la infamia - de los pajarones fue lo que trajo como una defensa a Perón y Eva Perón. Pero no fui yo quien los inventó. 

A Perón lo trajo el fraude, la injusticia y el dolor de un pueblo que se ahogaba de harina blanca y una vez tuvo que inventar un pan radical de harina negra para no morirse de hambre. Tampoco te lo acordabas. ¡Ay, Mordisquito, qué desmemoriado te vuelve el amor propio!. 

Te dejo. Con tu conciencia. ¡Perón es tuyo! ¡Vos lo trajiste! ¡Y a Eva Perón también! Por tu inconducta. A mí lo único que me resta es agradecerte el bien enorme que sin querer le hiciste al país. Gracias te doy por él y por ella, por la patria que los esperaba para iniciar su verdadera marcha hacia el porvenir que se merece. 

¡A mí ya no me la podés contar, Mordisquito! Hasta otra vez, sí. Hasta otra vez". 


Relatos Radiales Mordisquitos aqui.





¡Vamos que todo duele, viejo Discepolín!
Sobre el mármol helado, migas de medialuna
y una mujer absurda que come en un rincón
tu musa está sangrando y ella se desayuna
el alba no perdona, no tiene corazón.
Al fin ¿quién es culpable de la vida grotesca?
ni del alma manchada con sangre de carmín
mejor es que salgamos antes de que amanezca
antes de que lloremos, viejo Discepolín!...

Conozco de tu largo aburrimiento
y comprendo lo que cuesta ser feliz
y al son de cada tango te presiento
con tu talento enorme y tu nariz.
Con tu lágrima amarga y escondida
con tu careta pálida de clown
y con esa sonrisa entristecida
que florecen en verso y en canción.

La gente se te arrima con su montón de penas
y tú las acaricias casi con un temblor
te duele como propia la cicatriz ajena
aquél no tuvo suerte y ésta no tuvo amor.
La pista se ha poblado al ruido de la orquesta
se abrazan bajo el foco muñecos de aserrín
¿No ves que están bailando?... ¿No ves que están de fiesta?...
Vamos que todo duele, viejo Discepolín!...
Homero Manzi
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