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viernes, 31 de julio de 2015

Despues del NiUnaMenos

viernes, 31 de julio de 2015

La victimización del victimario, cuando el victimario ocupa un lugar inferior en la escala social pre existente. Una construcción simbólica, dirigida desde un pensamiento ideológico que genera las trabas necesarias justamente  para no cambiar las escalas sociales y estructuras de poder. Y si estamos en el camino de construir una sociedad, donde las diferencias se acomoden en igualdad, horizontalmente, claramente estamos confrontando con estructuras sociales actuales verticalista.

 
texto leído el 17 de junio en el ECUNHI, en una jornada de concientización artística sobre la violencia de genero organizado por el colectivo Poetas Peronistas.



Quisiera hablarles sobre dos ejes, el primero la sorpresa y no tan sorpresa de la multitudinaria marcha frente al congreso y sus posteriores consecuencias, y la segunda la lucha contra viejas estructuras de pensamiento que lamentablemente aun siguen enquistadas en nuestra sociedad.

Como muchos, ese día al acompañar la convocatoria quede asombrado por la alta concurrencia por parte de la sociedad, la Plaza de los Congresos desbordaba por donde se la viera. Ahora, nos debería sorprender, considero que no. La sociedad argentina está viviendo un proceso de cambios cultural en un camino superador de construcción del ser nacional, se visibilizan minorías, se amplían derechos. La sociedad homogénea que fue el paradigma a principios del siglo XIX en la construcción de “nacionalidad” hoy esta caducada. Hoy esa identidad ya no se construye sobre un individuo homogéneo, sino todo lo contrario, se construye sobre diversidades. Vemos y aceptamos diferencias, y sobre esa base creamos igualdad En esta lucha se rompe con viejos paradigmas preexistentes arcaicos, se confronta con el prejuicio de que lugar debe ocupar cada individuo, y puntualmente al tema que nos trae hoy, qué lugar debe ocupar la mujer. Debe ocupar el lugar que “ella” considere ocupar y no el que una sociedad patriarcal le impone, esta lucha no comenzó ahora, se viene dando hace años, pero es necesario reafirmarla y visibilizar los bolsones de intolerancia / femicidios,  a un proceso de superación cultural.

El segundo eje, gira sobre el “algo habrá hecho” / “por algo será” /  “ella lo provoco”/ “vos que hiciste para que te golpee”, o demás frases que resumen un lugar común de una forma de pensar. La victimización del victimario, cuando el victimario ocupa un lugar inferior en la escala social pre existente. Una construcción simbólica, dirigida desde un pensamiento ideológico que genera las trabas necesarias justamente  para no cambiar las escalas sociales y estructuras de poder. Y si estamos en el camino de construir una sociedad, donde las diferencias se acomoden en igualdad, horizontalmente, claramente estamos confrontando con estructuras sociales actuales verticalista.

Me llena de orgullo poder estar aquí reafirmando esta lucha, en un lugar que nos apropiamos y hoy simboliza reafirmar también una larga lucha por romper esta arcaica estructura dominante de victimizar al victimario, o que es sino la teoría de los dos demonios.

 Hoy con estas viajas estructuras de pensamiento son señaladas miles de mujeres que sufren violencia de género,  pero al mismo tiempo son señalados aquellos que sufren la exclusión extrema de un sistema de concentración económica sin límites, donde las cárceles se convierten en guetos para pobres. La sociedad está cambiando, busca construir nuevas estructuras de pensamiento, nuevos paradigmas que presionan al estado para que este asimile los cambios. Por eso no es solo una lucha, son muchas luchas con el mismo fin.

Pablo Campos

jueves, 18 de junio de 2015

Ni una menos

jueves, 18 de junio de 2015

Lo sucedido el 3 de junio fue una muestra de cómo un reclamo de género termina convirtiéndose en un reclamo de la sociedad en su conjunto que se interpela sobre parámetros culturales vigentes pero arcaicos, y en la necesidad de cambio, de maduración, de igualdad.

La violencia de género sobre las mujeres, en un acto de posesión sobre ellas, es cultural, es producto de una sociedad machista que se repite de generación en generación.

“El algo habrá hecho” tan lamentablemente vigente que señalo a los desaparecidos  durante décadas, hoy señala a las mujeres que sufren femicidio. Si, me tomo el atrevimiento de la comparación, porque las construcciones culturales e ideológicas que llevaron a ese pensamiento son las mismas que llevan a culpar a las víctimas y defender a los victimarios, por eso para lograr los cambios culturales superadores como sociedad lo primero y primordial es visibilizar el problema. El 3 de junio fue eso, fue visibilizar el problema, fue un punto de partida, fue comprometer a todos, sin importar genero, en buscar cambiar a la sociedad machista vigente.

El 3 de junio la sociedad no marcho solo en contra de la golpeadores, asesinos, de la violencia de género (que no es poca cosa) también marcha reclamando a un estado que se haga carga, que cumpla mínimamente las leyes, por una sociedad que no justifique la violencia en los actos de las mujeres, por una justicia que proteja y defienda a quien es agredida y no que luego de recibir una agresión física, deba recibir una agresión psíquica por quienes deben contenerla y protegerla.

Si como sociedad no nos interpelamos y nos exigimos compromiso, es imposible exigírselo al estado. Los estados cambian bajo la presión de las sociedades, de lo contrario se mantienen rígidos. Hoy vivimos un periodo de constante efervescencia popular,  de constante dialogo, en donde la sociedad interpela, apoya, rechaza, se manifestó, en donde el estado le es imposible ser rígido y debe amoldarse constantemente.

Ni una menos es un grito junto a muchos gritos que están luchando por que los reconozcan, luchando por sus derechos a ser libres, a ser reconocidos como individuos plenos de derecho. Como no gritar junto a “ningún pibe nace chorro”, aquellos que también sufren la discriminación y cosificación del estado y el poder judicial tanto como las víctimas de violencia de género.

Ni una menos también es un llamado de atención. En una década de grandes ampliaciones de derechos, aun falta, falta mucho. Falta legislación, falta políticas educativas sin las cuales es imposible lograr un cambio de paradigma cultural, falta el derecho al aborto, falta dejar de mirar para otro lado y pensar “por algo será” / “algo habrá hecho”.

Reafirmo, Ni una menos no es solo una marcha, es el principio de un camino que debe recorrer una sociedad que quiere superarse y dejar atrás actos culturales que denigran y nos hacen estancarnos, retroceder. Las MUDAS dejaron de callar.

 

Muda

 

Ante un silencio impuesto

forzoso

el aire que respiramos

duele.

 

El silencio no nos habla

nos grita

nos señala con una pregunta incomoda.

 

No encontrar tu mirada

transmite la desesperación

de estar sola.

 

Tu presencia

corre las cortinas del sistema,

nos zambulle en un mundo

donde la certeza no existe .

 

Ahora

por fin que  te vemos

irse no sirve.

 

Algunas puertas

cuando se abren

son transparentes.

 

Tu no estar

es la dura presencia

de saber que seguís estando

donde no sabemos.

 

La pregunta

no tienen fin en una respuesta,

tiene trágico final

y nos desnuda la helada piel.

 
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