Este poema lo escribí hace varios años, no se si será un poema bueno o malo, mas no se si llega a ser un poema, pero sigue resistiendo las correcciones y las autocriticas. Es que siento que en estos versos, de forma caótica, intento sentir por donde estoy construyendo mi identidad colectiva, por donde siento que debo caminar.
Volver,
siempre se está volviendo al barrio. Este domingo tuve el gusto y placer de ser
parte de una hermosa jornada en Parque Saavedra, donde música, poesía y poesíamúsica abrazaron al parque.
Porque Saavedra no se enreja no se tapa con cemento.
Saavedra es
una de esos barrios cuyas fronteras varían según los mundos y las dimensiones
que lo atraviesan. Sus límites impuestos por quienes tienen la necesidad de
limitar todo nunca lo entenderán. Ayer
al micrófono nombraba dos ejemplos, Platense y quien les escribe. Platense
porque sí, porque es Saavedra, porque en esa cancha baja del cielo el Polaco
con cada partido, a mi no me vengan con que eso es provincia, es Vicente Lopez,
porque Platense es Saavedra y no hay con
que darle. Y yo, hijo adoptivo del barrio, viví una hermosa infancia y adolescencia
a orillas de la cancha, fui testigo de aquel equipazo que durante años y
batallas mitológicas esquivo al descenso hasta que el Rey nos bajo el pulgar enviándonos
a este largo purgatorio. Durante esos años las más bellas caminatas las he
tenido en este barrio en ese parque tan cambiante lleno de dioses. Saavedra
siempre me invito a su mundo, y …nunca pude negarme a tan digna invitación.
Y conmigo tuve que llevarlo al viejo, aquel cabron
y cascarrabias, que en este Barrio peleo la última de sus revoluciones en
aquellos lejanos noventa. Con Ernesto Garabato y junto a otro grupo de locos
sentimentales crearon una resistencia al neoliberalismo reinante, historia
digna de algún día ser escrita como una de las páginas más gloriosas de
Saavedra.
Uno al ver
el cielo podía descubrir a la poesía bailar al ritmo de la música, no se sabía quién
abrazaba a quien, si nosotros a Saavedra o Saavedra a nosotros. Lo que sí puedo
asegurar es que escondido detrás de un árbol me pareció ver a Saavedra feliz.
Lo primero te animas
a hacerme una pequeña radiografía de radios y periódicos donde participaste?
FM Original, La Tribu, Bahía y Latinoamericana. Periódicos,
La luna de SAAVEDRA, Claraboya, Pinta tu Aldea, La revista de Saavedra y hoy
Rosario 12,
por lo que te conozco
sos una persona de referencia para el movimiento cultural de saavedra, y
durante los noventas generador de muchos proyectos. En esa época participaste
es un programa de radio casi diría que fue de culto (no me acuerdo el nombre,
el que estuvo mi abuelo) que recordas de esa experiencia y que significo para
el barrio
El programa se llamaba Flora y Fauna. Iba sólo los lunes de
23 a láuna (pa que rime) y fue un fenómeno barrial. Todos éramos músicos y
escritores. Algo nuevo distinto, que emocionaba y hacía reír. Estaba Raimundo
Rosales, Adrían Abonizio, Martín Campos y otra gente muy talentosa. El programa
acercó mucha gente y de allí nacieron infinidad de actividades culturales en el
barrio.Corría el Menemismo y había
muchas ganas de resistir. El programa sirvió de aglutinador, especialmente de
artistas. El barrio se transformó en un polo cultural importante, se nos
acercaron entre muchos, El Chango Farías Gómez, Alejandro del Prado, toda la
trova rosarina, Cantidad de artistas plásticos, todos los rubros, fue una
primavera Saavedrina.
También esos años
estabas con el periódico Luna de Saavedra, que también fue otro faro en la
oscuridad menemista no
Con casi la misma gente de Flora y Fauna, hacíamos La Luna,
un lujo de revista barrial, éramos una especie de multimedio que se
retroalimentaba. Clarín tomó nuestra estrategia.
siempre escribiste,
pero si no me equivoco sos un poeta sin libro no
Siempre escribí. El estar rodeado de tipos que yo admiraba,
me bajaba los humos aunque ellos me los subían. No lo tomaba como algo central
en mi vida. Después estuve un tiempo largo en el infierno de una adicción y
dejé de escribir. Hace un tiempo volví y una de las primeras cosas que recuperé
fue mi pasión por la escritura. Me lo estoy tomando con tranquilidad, en paz,
no tengo apuro por editar, sí ganas. La escritura es un campo grande, no quiero
hacerme un ranchito y quedarme ahí. Voy andando y andando dicen que se acomodan
los melones
estaba pensando
también sos letrista, contame con que artistas trabajaste
En realidad cuando escribí letras fue por pedido, hice
algunas cosas con Abonizio, Sergio Sainz, Marcelo Saraceni y varios chicos que
todavía no son muy conocidos. Lo que más me enorgullece es cuando me piden algo
las murgas del barrio, no es común que hagan eso.
Hice un tango con Marcelo Saraceni que habla de Saavedra y
está dedicado al Polaco, se llama Será que morir no alcanza. Para ellos y para
muchos es una especie de himno.
y murgas para quienes
escribiste
Con la murga que tengo más relación son Los Reyes delMovimiento que dirige Pantera, el mejor
bailarín del mundo. También para los Delfines del Asfalto.
Vamos a ponernos mas metafísicos
con tres al hilo: ¿qué es la poesía para vos? ¿que buscas en la ´poesía?¿qué te
da la poesía?
A veces es una manera de decir, de contar, un intento de
estremecer de acercarse a la belleza. Otras, es, por lo menos para mí una
costumbre humana de seducir. Por lo tanto, busco algo de eso y seguramente
otras cosas que desconozco. La poesía está ahí, yo no le pido nada. Me hace
bien escribir y le agradezco a las palabras. Si la tipa me da algo, se lo
agradecería, tal vez con una poesía.
sos un tipo fiel a tu
barrio, Saavedra se respira en tus lugares, en tus escritos. que es Saavedra
para vos?
Soy NYC (nacido y criado). Saavedra es mi lugar. Todo lo
hice en el barrio. Sé que hay otros, pero están en este dice un amigo. Martin
Campos una vez me dijo que si yo creía que la revolución empezaba en Saavedra,
él me acompañaba. Conozco sus árboles, sus artistas, sus laberintos y sus
catacumbas. Marechal decía que aquí estaban las puertas del infierno, yo las
encontré. Es fóbal, barrilete, cupa. Es la mayoría de mis novias. Para qué
alardear de conocer otros barrios? Cuando me alejo tengo problemas con el
oxígeno. Pinta tu aldea y pintarás el mundo y a mi aldea todavía le falta
pintura. Estoy componiendo el himno y diseñando la bandera.
luego de ser parte de
aquellos faros culturales de saavedra, hoy donde te encontras, en que nuevos
caminos.
Después del terremoto que me causó la adicción, comencé a
armar el rompecabezas, Raimundo dice: "juntando los pedazos de lo que
todavía brilla". Formo parte de la Asamblea Saavedra", estoy cerca de
algunas actividades culturales de mis hijos, viendo con músicos amigos hacer alguna
canción, volviendo a la biblioteca. Voy despacio. La realidad política es otra,
no en la ciudad, pero si a nivel nacional. Trato de andar con mis convicciones
a cuestas y una de ellas es que la cultura transforma, revoluciona, provoca a
los cambios.
decís "El estar
rodeado de tipos que yo admiraba, me bajaba los humos aunque ellos me los
subían" nómbrame a algunos
te animas a compartir
algún recuerdo especial con cada uno de ellos?
Con Raul, interminables charlas. Había recorrido todo el
país y tenía anécdotas alucinantes. También haberlo acompañado a grabar a
Melopea y un encuentro con el Polaco. Se fue hace poco y me cuesta escucharlo.
Con Abonizio, él tenía fecha de cesárea e hizo nacer a Ciro el día de mi
cumpleaños. Con Adri podría escribir un libro de historias juntos. Con
Raimundo, el haber hecho tanto juntos y nunca desacordar en algo, era llamativa
la concordancia. Y con Martín....con Martín, varios tomos. Un día enterados que
estaba escribiendo lo llamaron de la Maga y les contestó que escribía en una
revista mejor, por la Luna.
A todos los admiro, los reconozco como maestros. Estar
rodeado de ellos me enriqueció enormemente y teníamos una manera de
complementarnos maravillosa
SERÁ QUE MORIR NO ALCANZA
(Al “polaco” Goyeneche)
Si la cuadra se engalana y el club de la otra esquina
Se pone pilcha fina y nos guiña una ventana,
Si al volver del estadio, alguien ficha en San Quintín
Si un picado en Machaín lo transmiten por la radio.
Si el diecinueve hoy no anda, si para alejar las penas
Se brinda con agua buena, del Medrano de agua blanda,
Si la cana pide pido y custodia un bandoneón
Si dan Sur en el Colón, en el Cumbre y en el Lido.
Si Saavedra se divierte con sus banderas izadas
Es porque hoy en la barriada, desconfiamos de la suerte,
Si la murga y la hinchada llevan pintado un bigote
De un polaco grandote que canta con voz quebrada.
Si el otoño es primavera y en una plaza ganada
Las estatuas disfrazadas, dan la misa dominguera,
Si Saavedra se divierte con estandartes y danzas
Será que morir no alcanza, para llegar a la muerte.
Si alumbrada con neones la Avenida Del Tejar
Anuncia en su acto central, desfile de bandoneones,
Y si uniendo los harapos, si juntando los remiendos
Se hacen banderas al viento, que saludan al Polaco.
Si mil canarios se vuelan, desde un Tábano - Pinocho
Si lagrimea un morocho que sonríe hasta las muelas,
Si se brinda en el Bodense, por un encuentro casual
Y en cadena nacional, nos transmiten a Platense.
Letra : Ernesto Garabato
Música : Marcelo Edgardo Saraceni
TE VERÉ
En un pronóstico de ayer,
en un eclipse de Venus te veré.
Una soleada noche va a llover,
lloverá mi sal, yo la secaré.
Del pasado, una mañana será
en un refugio bombardeado.
Te veré cuando ya no de más
de tanto gris y frío de verano.
Un 30 de febrero puede ser,
un lunes de julio en primavera.
Cuando comience el año viejo
y hayan condonado la espera.
Sin relojes ni llegada a punto.
en un velorio de fiesta,
Con la venda en los ojos
Sin que nadie me guíe, te veré.
INTERNO 23
Pide desmanicomialización
Entonces electroshock
Dale manguera
Hoy no come
A la sala uno
Pastas para dormir
Para despertar
Para estar estable
Para no tanto
Sin cielo
Sin verde
Al baño
A limpiar el baño
Rincones
Frío y basura
Sin visitas
Inyéctalo
Tiralo en la quince
No le van a quedar ganas.
A VECES
A veces me parece que te siento,
me avisa una sombra, que va siempre
delante de mí, a mi espalda
y a orillas del río que nombraba
tu canción, la preferida.
A veces me parece que te veo
en delantal, en batón, en la cocina,
espantando mal de ojos,
huestes de labores infantiles
Y letras que te robaron.
A veces me parece que te toco
cómo si fuera ciego y me doy cuenta
de tus ojos claros, de tu boca,
de tu piel curtida, cincelada
en mil arrugas.
A veces me parece que te huelo
en los eucaliptus del parque,
cuando cocino con especias,
en el perfume que no usabas,
en el tilo trasnochado.
A veces me parece que te escucho
sacudirte la morriña
tocando la pandereta
cantando la rianxeira
sumando en voz alta.
Hilvanando olvidos
zurciendo mi alma.
A Los Reyes del movimiento y a todas las murgas de Saavedra
La poesía de Flor Cogagnone nos sumerge a ver detrás de los ojos de una mujer. Con una escritura bella y al mismo tiempo dura y directa, nos es imposible no aceptar la invitación a sentir juntos los mismo escalofríos, los mismo amores y las mismas dudas. Sus poemas llegan con la cercanía de un susurros, y no por ello pierden la fuerza de sus palabras. Van algunos susurros para que sigan viajando:
No se si lo soñé.
Hablabas dormido,
decías
cosas que apenas escuchaba,
pero entendía.
Era la noche del día
en que me desnudé
por primera vez.
¿Te acordás?
Bajaste el cierre falso
de la primavera
y quedé frente a vos
con un cuerpo
que todavía no era mío.
------
No puedo decirte que no,
que no voy a volar,
que en tu cabeza todo es demasiado
llano y no hay final
y yo necesito una canción.
------
En la imagen rota de los labios
asoma la desnudez cuando no hay más
y cerramos los ojos y nos vemos
vestidos, uno al lado del otro, azules,
escapando de un fantasma
que nunca termino de nacer.
------
para desentrañar el camino,
sólo se necesita un cuerpo, dos cuerpos
que escuchen y digan, que digan y escuchen
que se amen en l sentido del no-amor,
del no-cuerpo, de la no-caricia, de la no-religión.
del libro MUDAS. Editorial Panico el Panico. Buenos Aires, 2013
no se dio. Y entonces las "coherentes explicaciones"
"las reales caracterizaciones correctas de la coyuntura"
y entonces... las pelotas
porque a veces es suficiente creer
mirar alrededor y sentirse millones
pensar que no se puede engañar eternamente al pueblo
gritar con furia que ya llegó el día
de darle leña a la puta oligarquía
y sentir que es cierto
que esta vez nos toca a nosotros
por eso es necesario ir a Ezeiza y festejar
y entonces sí: los vemos en el palco
sentimos el olor que siempre tiene la traición
vivimos nuevamente el dolor de Trelew
Desde entonces y hasta aquí el asombro
el masca despacio la bronca
perder batalla por batalla
cicatrizar por dentro lentamente
alimentando con estoicismo nuestra seguridad
porque sabemos que sí
que aunque lleguemos pocos y nos duela
vamos a hacer la patria peronista
vamos a hacerla montonera y socialista.
Alberto Costa
POR LA VUELTA
Volvemos a encontrarnos.
Nunca estuvimos lejos,
una forma distinta de estar solos.
Buenos Aires fue nuestra
por derecho de andarla,
de sufrirla,
de dolernos su gente, sus años de silencio
y la sangre que a golpes
salpicaba la urgencia de los diarios.
Cada uno en lo suyo
aguantaba la fe de que cambiara
la suerte en contra
en la ciudad querida.
En algunos duraba la amistad.
Pero aun perdidos los demás en el trabajo,
en los hijos,
en el amor, abiertos los ojos al destino;
otros enardeciendo su derecho de estar,
gritando abajo
los códigos del odio,
era encontrarnos
y subir el abrazo y la alegría
y el recuerdo a la voz que nos juntaba.
Ahora estamos de nuevo, casi todos.
Hemos vuelto otra vez,
por la palabra
Rafael Vásquez
(la imagen y los poemas forman parte del sobre Barrilete
publicado en 1974 bajo la dirección de Roberto Santoro, Carlos Patiño y Alberto
Costa; último ejemplar de la revista, en cuyo interior se encontraban poemas e
ilustraciones en papeles sueltos de distintos tamaños y colores)
Este barrio
pelea diariamente con su pulmón de sangre todavía,
reflota a cada hora de su asfixia dramática
y se pone las fechas y los nombres de un tiempo
y sus apodos
de los que aún existen y de los que se fueron
con las rotas macetas del viejo conventillo
que sostiene el capricho de esta hoja
la voz empecinada de su voz incoherente
tocándome mi nombre
chocándome el olvido.
Porque hoy, acaso sin saber retrocedí y llegué
pero no lo encontré con esa puerta rota del baldío de Gómez
donde Kuky y el Chinche se robaban el futbol por la tarde.
Desde Ecuador y el arco del almacén sin vidrios
hasta el sonido roto de Yan Yoré y la esquina
transité todo un tiempo de veredas informes
y crecí hasta Raúl que esperaba unos años más arriba
porque la vida acerca cuando sube
cuando va igualitaria por la misma esperanza
cuando encima los años y el parecido rastro
de haber mirado un día la vidriera violenta de la infancia
desde el lado de afuera del juguete con cuerda.
Hay barrios donde todos los hijos se parecen
tienen mucho de ajeno en su reloj sin hora.
Sólo la navidad ilusiona al año como un chiste de dios
conde la vida acierta pocas veces.
Hay barrios donde todos los hijos se parecen
llevan la misma mancha de identidad en los ojos
porque hay un mismo asombro en su principio
porque salen enteros a gastar su domingo
aunque la adolescencia los despierte temprano
y los vista con ropas de aprendiz a deshora.
El mejor de nosotros, no le pudo sumar
veranos a este invierno
uno más uno es siempre quien nació en un momento
de heredadas bufandas
y a pesar del siniestro crecido en medianeras
del sálvese quien pueda de la ciudad que empuja
con sus puños armados
no le dimos más tiempo que el tiempo necesario
de la sombra de un día a este gigante.
Asi es que el tiempo tuvo que ver con todos ellos
y también con nosotros cuando fuimos dispersos.
-Me quedó en la rutina el arribo a la sombra
de Antonio con sus hijos-
y hoy no sé en qué rincón
seguramente adultos
los acucie la noche y se ganen la espera con las manos tendidas
Hay barrios donde todos los hijos se parecen.
Cierto que se parecen un poco a sus hermanos
de modo que ya es hora que el otoño se cargue las hojas
un buen día
y decida esperar, sin arrastrar tanto
solo, solo,
su turno.
José Antonio Cedrón
(la imagen y los poemas forman parte del sobre Barrilete
publicado en 1974 bajo la dirección de Roberto Santoro, Carlos Patiño y Alberto
Costa; último ejemplar de la revista, en cuyo interior se encontraban poemas e
ilustraciones en papeles sueltos de distintos tamaños y colores)