lunes, 3 de octubre de 2011

POESÍA SIN ANESTESIA

lunes, 3 de octubre de 2011
Supieron tener una gran amistad, allá por los 60´ regada por un respeto y admiración mutua. Por palabras y puteadas, y con Buenos Aires como observadora.


Martín J. Campos
Roberto J. Santoro
Roberto J. Santoro y Martín J. Campos dejaron como testamento una riquísima correspondencia epistolar entre 1964 y 1965, periodo que Martín estuvo trabajando en Italia. En donde dejaron flotando en medio del océano palabras crudas, palabras vivas, palabras libres.


Durante octubre iremos subiendo fragmentos de estas cartas para adentrarnos en dos grandes poetas de una gran generación y sus caminos.



Barrilete, marzo 15 de 1964 (fragmento)
Martín Mamá
loco
hermano
            no aguanto más y empiezo rabioso a los golpes con esta máquina que esperaba contestar pero que debe, ahora, agarrar las riendas y darle duro a la palabra. Vea señor, mejor me contesta o lo renunciamos a Buenos Aires. No se enoje sabe, usted no se da cuenta. Estar lejos es otra cosa. Qué se yo. A uno le crece la distancia y entonces se pone nervioso. Buenos Aires sigue estando en el mismo lugar pero siempre en contra. Nosotros, todos los días le damos un beso y ella no se entrega. La gente está piantada y nosotros también, pero nosotros lo sabemos. Usted también lo sabe. Se acuerda cuando estaba aquí?  Cuando todos eramos un pedazo de la tristeza de ella? (...)
Bueno bueno bueno, Bernardo Neustadt defiende a Palito Ortega (sic). Ahora le van a hacer un homenaje en el Alvear palace. Todos se confabulan, son empresarios de la caca. Siempre es la misma mierda, Martín. Te fuiste pero quién puede saber si no está bien irse. Siempre están los hijos de puta. Aquí se sufre mucho, quiero decir que uno esta en el medio de la mierda y tiene que olerla. Uno no se contamina pero la tiene al lado, conviviendo. la arrastra en el zapato(...) 
          Dejate de joder, MARTIN, no llorés, te espero un día en el bar a tomar un café. a Buenos Aires le falta un bigote.
                                            QUE TAL VIEJO, UN ABRAZO GRANDOTE


      un abrazo de la vieja, de la negrita, de todos, siempre vas a estar de este lado del corazón.


                                                                                                   CHAU LOCO
                                                                                                                      Roberto


Esa Buenos Aires siempre presente, siempre respirando en la nuca de los poetas. Y sin embargo entre tanta mierda, igual siguió naciendo tanta poesía. Poesía que te lleva a las entrañas de la ciudad, como cachetada, sin anestesia.

BANDONEON

bandoneón
con arranque diferente
que tango
que ahora estás con otra gente
bandoneón
que querés relojear
ojear
si tu boca respira con ciudad demente?
atascado
con antigua gente
que no sabe
que no quiere que te fuiste
que ya estás en cualquier lado
que ya nunca por corrientes
ni tan sólo por el bajo
ahora estás con los que vienen

(de Tango y lo demás, 1964)

Roberto Santoro


TANGO PARA UN DESOCUPADO


Buenos Aires hora cero.
Cuando se derrumba el cielo
y aparece el lagrimón del frío.
Colgado del cartón un calendario
que marca los pasos lentamente.
Hemos golpeado, inútiles, el vientre
rosado de las perras preñadas
y arrancado un terrón al barro
del camino.
¿Qué tenemos que hacer?
¿Qué cuchillo blandir,
qué metralleta?
Nadie nos responde.
Sólo los mansos apacientan el hambre
trasnochada y ven pasar los trenes
de mate en mate, de rabia en rabia.
Hora cero.
El lagrimón del frío,
las manos azules
y un boliche olvidado de estaño.
Otros trabajan. Yo me muero.


(Informe Sobre el Desocupado, 1963) poetas varios
Martín Campos

1 comentarios:

MC. Operador Visceral dijo...

detalle anecdótico, roberto decía que martín era su mamá y así lo llamaba muchas veces.

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